La Batalla de Endor

La Batalla de Endor, que tuvo lugar en el año 4 DBY, fue una de las batallas más decisivas de la Guerra Civil Galáctica, ya que dio un golpe devastador que dio comienzo a la caída del Imperio Galáctico. Lo que comenzó como una trampa planeada para obligar a la Alianza a emprender una ofensiva total se convirtió en una de las batallas navales más grandes con el poderío de dos grandes flotas estelares. No sólo fue una lucha por la causa de cada bando, sino por la misma supervivencia. Había mucho qué ganar y mucho qué perder.

Así, la Alianza concibió una audaz y osada operación para inhabilitar el poderoso sistema defensivo coordinado con un ataque espacial a gran escala estuvo a punto de ser frustrado debido a las maquinaciones y a la clarividencia del Emperador quien, manipulando los hechos a su favor, estuvo a punto de terminar con su mayor oposición por el control de la galaxia. Las fuerzas participantes, el coraje, la destreza y un poco de suerte determinaron el vencedor de esta importantísima batalla que decidió el destino de la galaxia y al balance de la Fuerza.

Antecedentes

Con el transcurso de la Guerra Civil Galáctica, la Alianza había dejado de ser una insignificante insurrección y pasó a ser una seria amenaza para el Imperio. A pesar de toda su maquinaria bélica y el poderío del Imperio Galáctico, no había logrado eliminar a la Rebelión y poner fin a la guerra. Así, el Emperador Palpatine, el dictador absoluto y elemento unificador del Imperio Galáctico, comenzó a urdir secretamente un macabro plan para terminar con toda fuerza de insurrección en la galaxia. Los peores temores de la Rebelión salieron a la luz cuando, en el año 3 DBY, la Jefa de Estado de la Alianza y la ex-senadora de Chandrila, Mon Mothma, escuchó rumores de la construcción de una nueva y más letal Estrella de la Muerte. Antes estos alarmantes sucesos y sabiendo el peligro que ésta implicaba, se puso como prioridad comenzar la recolección de información concreta que corroborara la existencia de esta nueva superarma.

El ataque al transporte Imperial Suprosa
El ataque al transporte Imperial Suprosa

En el 3.5 DBY, Luke Skywalker y el mercenario Dash Rendar participaron en una operación de la Red de Espías Bothan al asistir a un escuadrón de doce Y-wings en la captura del transporte Imperial Suprosa. En su interior, llevaba la data sobre la nueva estación de batalla, la cual habían sido deliberadamente colocada por órdenes del Emperador para que fuera eventualmente capturada y que llegara a las manos de la Alianza. Este acto resultó en la muerte de seis espías Bothan, debido a su poca experiencia, pero gracias a la intervención de Skywalker el carguero fue asegurado. El núcleo de su computadora fue llevado al planeta Kohtlis, donde fue desencriptada para obtener la tan necesitada información. De forma inesperada, Luke fue capturado por cazarrecompensas, lo que hizo que Darth Vader, aún obsesionado en capturar a su hijo. Pero para cuando había llegado Kothlis se enteró de que ya había escapado y la información ya había logrado llegar a manos del Alto Comando de la Alianza. La difícil victoria en Kothlis y los intentos por parte del Imperio de recuperar la información robada eran parte del plan de Palpatine para que la Alianza confiara en la fiabilidad de la información.

Los líderes de la Alianza se reunen para  enterarse de la situación
Los líderes de la Alianza se reunen para enterarse de la situación

La data recolectada indicaba la ubicación del sitio en donde se llevaba a cabo la construcción de este siniestro proyecto. Era necesario atacar a la Estrella de la Muerte mientras estuviera todavía en construcción, ya que una vez completa y con todas sus fallas corregidas, sería imposible de destruir. Sumado a esto, la Flota Imperial se encontraba dispersa por la galaxia intentando combatir a la Rebelión, lo que daría la apariencia de que estaba relativamente indefensa. Pero lo que no sabían era que Palpatine había mandado colocar información falsa acerca del estado operativo de los sistemas de armas de la estación para hacerles creer que sus capacidades ofensivas estaban limitadas y que no podría contraatacar. Todo esto aumentaría la confianza y la seguridad de la Alianza en la decisión de lanzar un ataque total.

Pero el hecho más impactante era la llegada del Emperador a la Estrella de la Muerte, quien estaba supervisando personalmente la conclusión de su obra máxima. La Alianza esperaba que la prolongación del conflicto hiciera necesaria la intervención personal de Palpatine, lo cual lo obligaría a alejarse de la seguridad de la Ciudad Imperial. Su presencia dentro de la estación de batalla haría más irresistible la carnada, ya que no sólo lograría librar a la galaxia de esta terrorífica superarma, sino que también eliminar al mismo Palpatine. Esto aceleraría la caída del Imperio y seguramente acabaría pronto con la guerra. Ésta era una oportunidad muy buena como para dejarla pasar y que probablemente jamás se repetiría.

La flota Rebelde se congrega cerca de Sullust
La flota Rebelde se congrega cerca de Sullust

Sabiendo que la supervivencia de la causa estaba en juego, el Alto Mando decidió que era prioritario atacar, por lo que Mon Mothma convocó a todas las naves de la Alianza para amasar una sola gran flota cerca del planeta Sullust. La directiva de la Compañía SoroSuub, conformada por muchos leales al Imperio, fue reemplazada discretamente por miembros simpatizantes de la Alianza, lo que le concedió a la flota un lugar en el cual podían reposar y hacer los preparativos previos para su enfrentamiento. A bordo del Crucero Calamariano Home One, se reunieron los principales líderes de las fuerzas Rebeldes para recibir las instrucciones del plan de ataque.

La Segunda Estrella

La pieza clave para llevar a cabo su plan era una versión mejorada de la Estrella de la Muerte. Muchos se oponían a la conclusión de este proyecto, debido al alto costo de recursos, tanto materiales como humanos, concentrados en una sola arma y lo costoso que sería su pérdida, tal y como sucedió con la primera Estrella de la Muerte. Sin embargo, había quedado demostrado que el concepto de la estación de batalla realmente funcionaba, y el Emperador no estaba dispuesto a ignorarlo si sólo bastaba con corregir unas simples fallas. A diferencia de la primera, que buscaba consolidar su gobierno y disuadir cualquier tipo de insurgencia mediante el temor a la fuerza, esta nueva superarma tendría como propósito ser la herramienta para la destrucción completa de la Alianza. El plan consistía en atraer a la Rebelión, que eventualmente intentarían destruir la inconclusa superarma. Dejando que obtuvieran información falsa, haría que la carnada fuera imposible de resistir. Una vez que estuvieran a su merced, podría exterminarlos con su nueva Estrella de la Muerte.

La Estrella de la Muerte estacionada sobre Endor
La Estrella de la Muerte estacionada sobre Endor

El lugar de construcción fue la llamada Luna Santuario de Endor. La también llamada “Luna Forestal”, el noveno satélite alrededor del gigante gaseoso del mismo nombre, se ubica en el Sector Moddell en el Borde Exterior de la Galaxia. Su terreno es predominantemente boscoso, cubierto por gigantescos árboles y una densa vegetación, además de llanuras y montañas rocosas. Cuenta con gran variedad de flora y fauna, y su atmósfera puede albergar vida humana. La expedición exploratoria se consideró una de las opciones más viables debido a sus condiciones lejanía y a su difícil acceso fue escogido como el lugar para la derrota final de la Rebelión. Como muestra de su malicia, decidió escoger ese lugar porque, al ser un Santuario con su estatus de Reserva Natural, haría que la decisión de la Alianza de realizar el ataque fuera una lamentable.

Bevel Lemelisk, el diseñador y líder de la construcción de la primera Estrella de la Muerte, fue convocado nuevamente para hacerse cargo del proyecto. Tras recibir una dolorosa muerte en castigo por su error, fue transferido a un clon de sí mismo y se le concedió, con el temor de una peor muerte, la oportunidad de enmendarse en la realización de la nueva Estrella. Una vez concluida y con todas sus mejorías, esta estación superaría ampliamente a su predecesora, tanto en tamaño, armamento, defensas, y movilidad, lo que la convertiría en la mayor y más avanzada superarma jamás creada.

El terrorífico superláser
El terrorífico superláser

Era prioritario corregir todos los errores que fueron explotados por la Rebelión y que llevaron a la primera Estrella de la Muerte a su perdición. La primera falla en ser corregida implicó la eliminación de los puertos de dispersión térmicos de dos metros de ancho, conectados directamente con el reactor. Éstos fueron reemplazados por millones de ductos de dispersión milimétricos a lo largo de toda la superficie. De esta forma, al ser tan pequeños, no permitirían el paso de proyectiles como torpedos de protones. Además, estaban equipados con mecanismos de emergencia para bloquear fuentes de exceso de poder. Una vez que el blindaje sellara por completo la estructura, la estación sería impenetrable.

Una de las mejoras más notorias en comparación con su original era el arma principal: el superláser, el cual era alimentado por el inmenso reactor. Su poder de fuego estaba provisto por nueve rayos tributarios que se unían en un solo rayo principal con un poder capaz de destruir planetas de un solo disparo. Sus baterías solamente tardaban minutos en recargarse en vez de horas, lo cual aumentaba su frecuencia de disparo. Con reajustes en sus computadoras de tiro y potencia, el arma podía apuntar efectivamente a naves capitales. El puente de mando se encontraba por encima de los lentes del superláser, de una forma muy similar al de la primera Estrella de la Muerte.

Una vez completada, su diámetro alcanzaría de unos 160 kilómetros (1), mucho mayor que el de su predecesora. El blindaje exterior estaba hecho de quadanio y la estación estaba dividida en dos hemisferios. Con un área mayor de la superficie, hubiera podido albergar 30 000 turbolásers, 7 500 cañones láser, 5 000 cañones de iones y 768 rayos tractores. La estación contaba también con varios hangares en los que el equipo de control aéreo dirigía el constante tráfico. Éstos podían albergar cerca de 7 000 Cazas TIE, y un impresionante número de tropas de asalto y vehículos terrestres. Sirviendo a bordo se encontraban muchas de los mejores artilleros, soldados, técnicos, y pilotos al servicio del Emperador. Además, para complementar y reforzar las defensas, la superficie estaba plagada un mayor número de emplazamientos de armas para repeler cazas estelares, cuyo rol fue esencial para la victoria Rebelde sobre Yavin.

El Emperador, junto con Vader y sus consejeros
El Emperador, junto con Vader y sus consejeros

La supervisión de la construcción recaía en Moff Jerjerod, previamente gobernador del sector Quanta. Tenía poca creatividad, pero era un administrador competente y completamente obediente a la voluntad del Emperador. No tenía grandes ambiciones de poder, pues sólo era un soldado, y como tal disfrutaba del estado de guerra. Su construcción había sido mantenida completamente en secreto e implicó una seria labor en lo relacionado con el abastecimiento de recursos y mano de obra, difícilmente provista por la Flota Imperial. Faltaban construir varias partes del planetoide y su superficie revelaba porciones sin completar y partes de la estructura expuestas. Esto era importante, ya que esa apariencia reforzaría la suposición de que la Estrella no estaba funcionando. Deliberadamente, Palpatine había ordenado sabotear convoyes de abastecimiento para demorar la construcción. La presión por terminarla en el menor tiempo posible aumentaba, por lo que Darth Vader, el emisario y aprendiz del Emperador, fue enviado para apresurar el proceso y completar la construcción a tiempo para la visita del Emperador.

A pesar de las dificultades, su construcción se llevó en un tiempo considerablemente menor al de su antecesora. Como fue evidenciado durante la construcción de la primera Estrella de la Muerte, la operación avanzaba más eficientemente cuando la superficie permitía suficiente espacio para la mayor cantidad posible de droides de construcción, supervisados por las tripulaciones humanas. Ésta fue la justificación de Moff Jerjerrod para llenar el interior de la estación de forma tan calmada. El proceso consistió en cuatro partes: la primera fase se concentró en los componentes necesarios para la construcción del núcleo del reactor principal, que era aproximadamente una décima del diámetro de la estructura entera, y en la columna polar cilíndrica que serviría para distribuir la potencia y estabilizar las capacidades rotatorias de la Estrella de la Muerte. Un cuarteto de túneles inclinados 15 grados en cinco puntos se extendían hacia lo que sería la circunferencia de la estación, dos de ellas emergiendo exactamente en el ecuador. Estos conductos daban con el reactor principal y su interior estaba rodeado de paneles capacitadores.

La torre del Emperador
La torre del Emperador

Aberturas subsidiarias fueron añadidas a la columna polar y a los cuatro túneles del reactor, algunas de las cuales serían usadas por los cazas Rebeldes para emerger a la superficie. Las regiones ecuatoriales, o “cinturón”, fueron construidas después. Éstas contenían facilidades de embarque importantes y los propulsores que rotaban la estación. Con el núcleo y los sistemas ecuatoriales listos, inmediatamente se le dio prioridad a la construcción del arma principal. Sólo Vader y algunos de los consejeros del Emperador comprendieron que el plan del Emperador de dejar tanto de la estación sin terminar era decisivo para que la Alianza creyera que el superláser no estaría operativo cuando los Rebeldes lanzaran su ataque.

En el Polo Norte de la estación, se localizaba la torre del Emperador. Rodeada por una enorme cantidad de armas contra cazas y sus poderosas barreras de energía, era la sección más escudada y defendida de la estación. Desde ahí, podía monitorear y dirigir no sólo la estación, sino todo su Imperio de acuerdo con su voluntad. En la Sala el Trono, el Emperador se mantenía aislado del exterior y protegido por la letal y temida Guardia Real. Sólo aquellos que fueran convocados a una audiencia podían entrar y estar en su presencia. A bordo de la estación, se encontraban cuatro de los doce Grandes Almirantes de la Naval Imperial: Afsheen Makati, Osvald Teshik, Miltin Takel y Nial Declann. Este último contribuiría de forma particular a la inminente batalla al ser un adepto a la Fuerza mediante la aplicación de la meditación de batalla para influir en el desempeño de la flota Imperial.

La facilidad y el generador del escudo
La facilidad y el generador del escudo

Hasta que la Estrella estuviera finalizada, estaba completamente vulnerable. Fue por eso que se construyó en la superficie de la luna una instalación subterránea con generador de escudo planetario CoMar SLD-26, La zona fue deforestada para poder edificar el complejo que consistía en el gigantesco proyector del escudo potenciado por una inmensa instalación subterránea de 70 kilómetros de diámetro. Se había asignado una guarnición para la protección de la facilidad, compuesta por cientos de tropas de asalto y exploradoras, con caminantes, como el Transporte Blindado Todo Terreno (AT-AT) y el Transporte Explorador Todo Terreno (AT-ST), adaptados para el combate en el denso bosque que patrullaban el perímetro. El Imperio se había adentrado poco en el bosque y había hecho caso omiso de las especies nativas. La instalación proyectaba una barrera de energía casi impenetrable que podía repeler los disparos turboláser más poderosos, así como de vaporizar cualquier objeto con el que tuviera contacto. Era tan resistente que sólo un superláser era capaz de atravesarla y sería lo único que mantenía a salvo a la estación de cualquier enemigo. La defensa estaba coordinada entre las tropas de tierra asignadas en la facilidad con el trabajo de seguridad por parte de la flota Imperial.

El Emperador había previsto que los Rebeldes intentarían desactivar la barrera que mantenía segura a la estación para poder efectuar el asalto. Con ellos, motivado por su compasión por Vader, estaría el joven Skywalker, quien eventualmente iría directamente a su presencia. Una legión de sus mejores tropas esperaría en la luna para evitar su cometido para que, cuando llegara el inminente ataque Rebelde, se encontrara con el escudo aún activo. Una vez que se iniciara el ataque, la Flota Imperial, la cual permanecería en la cara oculta de la luna de Endor, acorralaría a los Rebeldes y evitaría su retirada. Una vez que estuvieran atrapados, revelaría la última parte de su plan: usaría el superláser para destruir una por una las naves de la Flota. Al tener a Luke en su presencia y con sus amigos al borde de la destrucción, le haría perder toda esperanza de victoria y lo tornaría al Lado Oscuro de la Fuerza para que matara a su padre y se convirtiera en su nuevo discípulo, o lo destruiría. Confiado en que todos los eventos transcurrían de acuerdo a sus predicciones, estaba seguro de que pronto llegaría la derrota definitiva de la Alianza.

La Flota Rebelde

Mon Mothma, junto con el General Madine,  encargado de planear la infiltración en Endor
Mon Mothma, junto con el General Madine, encargado de planear la infiltración en Endor

Gracias a la inteligencia reunida, las principales mentes militares y tácticas de la Alianza comenzaron a elaborar la estrategia que sería empleada para la batalla, la cual requeriría de la coordinación y el trabajo en conjunto de las fuerzas de la Alianza. Este arriesgado plan tenía como objetivo principal, mediante un ataque a gran escala de la Flota, la destrucción de la Estrella de la Muerte mientras todavía estuviera en construcción. Sin embargo, el poderoso mecanismo de defensa impedía cualquier intento, por lo que la primera parte del plan se enfocaría en la destrucción del generador del escudo. Para ello, un equipo de comandos se infiltraría en la luna con la misión de anular el escudo de energía. El Alto Mando de la Alianza determinó que sólo una nave Imperial podría acercarse lo suficiente a Endor para llevar a cabo la tarea, la cual sería disfrazada como nave de carga y contaría con un código de aprobación secreto Imperial. La nave escogida fue una Lanzadera T-4a clase-Lambda, nombre clave Tydirium. La planificación del operativo sobre la Luna Santuario estuvo a cargo del General Crix Madine, quien dirigió personalmente un operativo a la Academia Imperial de Prefsbel IV para capturar la nave y llevarla hasta la Alianza.

Sin consultarlo incluso con sus amigos, Han Solo decidió comprometerse completamente a la causa de la Alianza y se ofreció para dirigir al equipo de asalto, por lo que fue promovido a General. Con la ayuda del General Madine, Solo reclutó a algunos de los mejores comandos de las SpecForces de la Alianza y se encargaron su entrenamiento para la importantísima misión que les esperaba. Muchos de estos defendieron la Base Eco durante la Batalla de Hoth y eran personas con las que había trabajado anteriormente y en quienes confiaba plenamente por su experiencia, capacidad y creatividad. Los comandos están preparados para operar en cualquier ambiente por su cuenta y emplear casi cualquier recurso a su disposición, y muchos de ellos contaban con una especialidad. Ellos irían equipados con comlinks, scanners, anuladores de sensores, blasters con supresores de sonido, camuflaje especial para el terreno boscoso de Endor, y minas de protones para destruir el generador del escudo. Para tripular el Tydirium, Solo fue apoyado sin dudarlo por sus amigos Luke Skywalker, la Princesa Leia Organa y el wookie Chewbacca, en compañía de los droides R2-D2 y C-3PO.

Ackbar, comandante de la flota Rebelde,  explica el plan de ataque
Ackbar, comandante de la flota Rebelde, explica el plan de ataque

Con la barrera protectora inhabilitada, la Estrella de la Muerte quedaría indefensa y expuesta a un asalto. Ese sería el momento para dar comienzo la segunda parte del plan: el ataque de la flota. Ésta realizaría un salto coordinado al hiperespacio para emerger cerca de Endor y tomar a la estación por sorpresa, confiando que para ese momento el escudo debería estar desactivado. Los cruceros procederían a formar un perímetro, mientras los cazas volarían dentro de la superestructura para golpear el reactor principal. La flota estaría a cargo del Almirante Ackbar. Este Mon Calamariano había sido en el pasado esclavo del Gran Moff Tarkin, y en todo ese tiempo aprovechó para conocer y analizar las tácticas y sistemas de defensa Imperiales. Su basto conocimiento y su habilidad como líder le valieron el rango de Almirante de la flota y uno de los principales consejeros de Mon Mothma. La flota estaba compuesta por una vasta variedad de embarcaciones, reflejo de la unión entre diferentes especies y culturas, pero todas con el fin de acabar con la opresión Imperial. Fue por encargo de ella que logró convertir lo que era en un pequeño conjunto de naves, pobremente equipado y con poca experiencia en una fuerza operativa organizada y creciente, que evitaba todo enfrentamiento innecesario guardándose para el momento de hacerle frente a la Armada Imperial en un combate formal. Y ese momento había llegado.

El General Calrissian al mando de los cazas
El General Calrissian al mando de los cazas

El General Lando Calrissian, destacado por su maniobra en la Batalla de Taanab, se ofreció voluntariamente para liderar el ataque de los cazas. Junto con el navegante Sullustano Nien Numb, volaría como Líder del Escuadrón Dorado. Los demás grupos serían el Escuadrón Rojo, llamado así en honor a los héroes de Yavin, y liderado por el veterano Comandante Wedge Antilles; además del Escuadrón Gris, al mando de Horton Salm; el Escuadrón Azul; y el Escuadrón Verde, dirigido por Arvel Crynyd. La gran variedad de naves que conforman el grupo de cazas va desde cazas de ataque pesados como el veterano caza estelar Y-wing y el más reciente caza estelar B-wing, hasta el legendario caza estelar T-65 X-wing y el veloz caza estelar RZ-1 A-wing. De la misma forma que en el enfrentamiento a la primera Estrella, el blanco principal sería el núcleo del reactor. Su destrucción provocaría la reacción en cadena para destruir la estación. Pero esta vez, la única forma de hacerlo sería volando en el interior de la incompleta estación para llegar directamente al núcleo. Debido a su pequeño tamaño, los cazas serían los encargados de dar la estocada final a la Estrella de la Muerte. Además, darían protección a los cruceros de los cazas enemigos y les apoyarían en el combate contra las naves capitales enemigas.

En el hangar el Home One, las fuerzas Rebeldes hacían los últimos preparativos para la importantísima batalla. Todas las máquinas debía estar listo y en pleno funcionamiento para que los combatientes pudieran llevar a cabo su función. Para que tuviera mayor probabilidad de éxito, Solo le confió a su viejo amigo su nave y posesión más preciada: el transporte modificado YT-1300, conocido como el Halcón Milenario, poseedor de gran maniobrabilidad y resistencia. La tripulación de Solo y el equipo de comandos, con todas las esperanzas y la enorme responsabilidad que recaía en ellos, abordaron la lanzadera y saltaron al hiperespacio con rumbo a Endor.

La Luna Santuario

En la Estrella de la Muerte, el Emperador había llegado para inspeccionar su nueva estación de combate, completamente operativa y en funcionamiento. Con ese asunto solucionado, sólo quedaba llevar a cabo la última parte de su plan: hacer los preparativos para la trampa que les tenía deparada a los Rebeldes, con los que eventualmente llegaría Luke Skywalker. El Emperador ordenó que la flota Imperial fuera enviada al lado más lejano de la luna, en donde permanecería en espera hasta que llegara el momento de la batalla. Con su labor completa a bordo de la estación, Vader fue ordenado de ir a la nave de comando, lo que representó un alivio para Moff Jerjerrod.

El Tydirium llega a Endor
El Tydirium llega a Endor

La Lanzadera Tydirium llegó a la Luna Santuario, donde se encontraban el Executor y unos Destructores Imperiales controlando el tráfico en la zona. Los Rebeldes eran concientes de que debían mantener su distancia y aparentar naturalidad. Si los Imperiales se daban cuenta de la farsa, debía escapar lo más rápido posible. Al ser detectados por las naves patrulla, Solo solicitó la desactivación del escudo de energía y transmitió el código de aprobación. Sin embargo, Luke se dio cuenta de que Vader se encontraba en la nave comando y comenzó a temer que su presencia hiciera peligrar la misión, pues seguramente él también se había percatado de su llegada. El Señor Oscuro le preguntó a su personal sobre la lanzadera, la cual alegaba llevar un equipo técnico y contaba con un viejo pero aún útil código de autorización. Intuyendo que se trataba del equipo Rebelde y de su hijo, ordenó que se le permitiera aterrizar sin complicaciones. Todo parecía marchar bien hasta el momento, o eso era lo que creían.

El Tydirium aterrizó cerca de un puesto de turboláser, tras lo cual el equipo de asalto comenzó a hacerse camino hacia la facilidad Imperial. Debido a la presencia de patrullas en el área, debían ir con mucha cautela y sigilo para no alertar de su presencia. Pronto, los comandos se cruzaron con un campamento de exploradores Imperiales, encargados de misiones de reconocimiento y patrullaje. Si eran descubiertos, la misión se vería comprometida, pero rodearlos les tomaría mucho tiempo, por lo que no había más opción que silenciarlos de forma discreta, pues cabía la posibilidad de más exploradores en la zona. Solo intentó acercarse por detrás, pero un descuido los alertó de su presencia. Al estar instruidos para regresar a su base para pedir refuerzos en lugar de enfrentar con tropas enemigas, uno de los exploradores intentó escapar en su moto, pero fue derribado por disparos de la ballesta de Chewbacca. La Princesa Leia avistó a dos exploradores más y se subió en la moto restante junto con Luke, dando lugar a una persecución de alta velocidad a través del denso bosque.

Luke y Leia persiguen a los exploradores Imperiales
Luke y Leia persiguen a los exploradores Imperiales

Para evitar que los exploradores alertaran a su base, Leia activó el bloqueador incorporado en la moto para anular sus comunicaciones. A pesar de que les llevaban una gran ventaja, su habilidad nata le permitía pilotear mejor a una mayor velocidad y pudo colocarse al costado del explorador de la retaguardia. Luke saltó sobre éste y lo arrojó para apropiarse de la moto. Dos exploradores más se unieron a la persecución detrás de ellos, por lo que Luke activó sus propulsores en reversa y se colocó detrás de sus dos persecutores. Una ráfaga de disparos blaster hizo que uno de ellos se estrellara contra un árbol. Al alcanzar al que quedaba, comenzaron a embestirse, pero ambos terminaron enganchados, por lo que Luke se vio forzado a saltar del vehículo. El explorador dio una vuelta y disparó contra el Jedi, pero todos los disparos fueron deflectados por su sable de luz. Cuando se decidió a embestirlo, Luke lo esquivó y con un movimiento veloz, cortó las horquillas de dirección de la moto, que voló descontrolada y chocó contra un tronco. Una vez terminada la amenaza, Luke se dispuso a volver con el equipo.

Al mismo tiempo, Leia seguía siguiendo al explorador de enfrente y decidió elevarse para perderse de vista. Una vez encima de su enemigo, cayó en picada disparando contra su desprevenido blanco, pero su velocidad excesiva hizo que se pusiera a su mismo nivel. El soldado desenfundó su pistola e hizo que Leia cayera de la moto. Después de volverse para confirmar su caída, terminó estrellándose contra un tronco caído. Después de quedar inconciente, hizo contacto con un Ewok de nombre Wicket, un habitante indígena de la luna. A pesar de su estatura enana y apariencia poco peligrosa, los Ewoks son feroces y valerosos guerreros. A pesar de no hablar su idioma, la Princesa pudo ganarse su confianza, pero fue sorprendida por un explorador que le ordenó a su compañero llevarla a la base. Pero gracias a la distracción de Wicket, pudo deshacerse de los dos Imperiales. El pequeño la convenció para ir con ella a su aldea, donde estarían más seguros.

C-3PO consigue el apoyo de los Ewoks
C-3PO consigue el apoyo de los Ewoks

Al ver que Leia no había regresado, Han ordenó a los comandos encontrarse en el complejo Imperial a las 0300 horas, mientras él, Luke, Chewbacca, 3PO y R2 a buscarla. Tras encontrar los restos de unas motos destrozadas, inadvertidamente Chewbacca los llevó a una red de cacería. Tras liberarse, se vieron rodeados por Ewoks, quienes tomaron a 3PO como una deidad. Los demás fueron tomados prisioneros y llevados a la Villa del Árbol Brillante, una inmensa red de viviendas construida en lo alto de los gigantescos árboles de Endor, donde serían preparados como el plato principal del banquete de la noche. Con sus poderes Jedi, Luke hizo creer a los Ewoks en la “magia de su deidad” e inmediatamente fueron liberados. Tras explicarles su propósito y todo por lo que habían pasado, los Ewoks aceptaron a los Rebeldes como parte de la tribu y decidieron ayudarlos en su lucha contra el Imperio.

Pero Luke tomaría un camino distinto. Con su deber de Caballero Jedi y sabiendo que Vader se encontraba en Endor buscándolo, decidió entregarse para no poner en riesgo la misión y permitirle al equipo ganar tiempo. Así, le confesó a Leia la verdad de su linaje: los dos eran hermanos gemelos y que Vader era su padre. Aferrándose a la esperanza de que aún quedaba bondad dentro de él, trataría de convencerlo para que volviera a la luz. Después de rendirse en un puesto de turboláser, fue hecho prisionero y llevado por el Comandante Igar, encargado de coordinar la defensa en Endor a bordo de su vehículo de comando, el AT-AT Tempestad 1, hasta la plataforma de aterrizaje de la facilidad Imperial, donde Vader lo esperaba. A pesar de que Luke lo negaba, Igar sospechaba de la presencia de más Rebeldes y se le autorizó para comenzar una búsqueda del área. A pesar de los intentos de hacer volver nuevamente a Anakin Skywalker de las tinieblas, fue en vano y reconoció que su padre había dejado de existir.

El equipo de ataque se infiltra en el búnker
El equipo de ataque se infiltra en el búnker

A la mañana siguiente, los Ewoks guiaron al equipo de asalto a una cresta para espiar la actividad en facilidad Imperial. La entrada principal del búnker se encontraba al otro lado de la plataforma de aterrizaje, la cual estaba fuertemente vigilada. Wicket les contó de una entrada trasera ubicada al otro lado de la colina. Este acceso estaba custodiado por cuatro exploradores, aparente fácil aunque bastaba uno sólo para activar la alarma. Mientras discutían cómo incapacitar a los vigías, el Ewok Paploo se acercó sigilosamente y se subió a una de las motos aparcadas cerca de la entrada y arrancó descontroladamente hacia el bosque. Los Imperiales montaron sus motos correspondientes para seguirlo, dejando solamente a un explorador en la entrada. Éste fue apresado y despojado de su armadura para que el Teniente Nik Sant tomara su lugar, mientras el resto del equipo se hacía camino hasta el cuarto de control, sin saber lo que les esperaba.

El General Solo y su equipo entraron silenciosamente al interior del búnker, el cual estaba compuesto por una intrincada red de pasillos, que creaban una suerte de laberinto. En las tres primeras esquinas no encontraron a ningún guardia o trabajador. Sin embargo, en la cuarta, se percataron de seis soldados de asalto vigilando esa porción del recorrido. Al no haber forma de rodearlos, era evidente que no podrían evitar la confrontación. Los Rebeldes se lanzaron para agarrarlos, pero éstos reaccionaron rápidamente, como si ya los hubieran estado esperando y comenzaron a disparar contra los atacantes. Dos guardias cayeron abatidos durante los primeros disparos y un tercero perdió su arma debajo de una consola de refrigeración, por lo cual permaneció abajo. Otros dos soldados se escondieron detrás de una puerta como protección para impedir que los comandos pasaran de ese lugar. Fue entonces que Chewbacca arremetió contra la puerta y aplastó a los dos Imperiales. El sexto guardia intentó atacar al wookiee, pero fue neutralizado por Leia. El soldado que había permanecido agachado, intentó correr para buscar ayuda, pero fue detenido por Han. La amenaza había sido neutralizada, sin embargo, habían provocado conmoción en el búnker, por lo que debían darse prisa antes de que el resto de sus ocupantes se percataran de su infiltración y llegar cuanto antes a su objetivo antes de que la flota entrara en acción.

Luke es llevado ante el Emperador
Luke es llevado ante el Emperador

Al mismo tiempo, Luke Skywalker y Vader aterrizaron en la Estrella de la Muerte y fueron a la Sala del Trono, la tenebrosa guarida del Emperador. Sería en ese lugar donde enfrentaría la mayor de sus pruebas, la de confrontar a Darth Vader y resistir a la oscuridad de su propio corazón. Palpatine era conciente del peligro que representaba el joven Jedi y se valdría de todos los medios posibles para que sucumbiera a la maldad y convertirlo en su nuevo aprendiz. Asimismo, Vader esperaba que Luke se le uniera para derrocaran al Emperador y gobernar juntos la galaxia. Sea como fuere, Luke sabía que no tendría escapatoria y esperaba que el ataque de la flota acabara con el trabajo que él no pudo y que la galaxia estaría libre del mal que representaba el Emperador. Lo que no esperaba era que todo lo acontecido hasta el momento era parte de su plan para conducir a la Alianza a su destrucción.

En la Trampa

La flota Imperial acorrala a las naves Rebeldes
La flota Imperial acorrala a las naves Rebeldes

La flota Rebelde salió del hiperespacio cerca del sistema y se aproximaban hacia la Estrella de la Muerte a gran velocidad, esperando haber tomado a la estación por sorpresa. El General Calrissian ordenó a los escuadrones de cazas reportarse, tras lo cual los cazas colocaron sus alas en posición de ataque. Sin embargo, sentía que algo no andaba bien. Sus pantallas debían mostrar lectura alguna, cuando lo normal sería que mostraran alguna señal estando escudo activado o no. Suponiendo que los Imperiales estaban bloqueando sus sensores, sólo podía significar que estaban esperando su presencia y que el escudo debía estar activado. Inmediatamente, Calrissian ordenó abortar el ataque y todas las naves viraron bruscamente salvándose de chocar contra la invisible barrera de energía.

Los operadores Rebelde detectaron las naves enemigas en el Sector 47: se trataba de la flota Imperial. Tras salir del lado oculto de la luna, los Destructores Estelares aparecieron de forma inesperada a sus espaldas y en un movimiento de pinzas comenzaron a acorralarlos entre ellos y el escudo deflector: la trampa había sido tendida y los Rebeldes habían caído en ella. Los cazas Rebeldes se cruzaron con grandes enjambres de Cazas e Interceptores TIE que los rebasaban enormemente en número. Calrissian ordenó a los cazas cambiar a velocidad de ataque y proteger a los cruceros de los cazas enemigos. Al darse cuenta de que estaban completamente rodeados, no tenían más opción que aguantar hasta que la Estrella estuviera indefensa.

La fuerza Imperial en Endor
La fuerza Imperial en Endor

Abajo en la luna, el equipo de ataque irrumpió en el cuarto de control del búnker y sometieron a los operadores y se disponían a destruir el generador. Sin embargo, los Imperiales ya se habían anticipado a la intrusión de los comandos y el Comandante Igar había preparado un plan para atraparlos. Una vez que todos los Rebeldes habían entrado en el cuarto, tropas Imperiales salieron de sus escondites y los acorralaron. Despojados de sus armas, fueron llevados fuera del búnker, donde el paraje antes solitario estaba ocupado por cientos de soldados que los estaban esperando para capturarlos, con caminantes que vigilaban el perímetro. Los comandos se encontraban enormemente rebasados y no había forma de enfrentarse a todos ellos por sí solos. Su esfuerzo había sido frustrado y el fracaso parecía ser irreversible.

Lo que no se esperaban fue que C-3PO apareció a lo lejos llamando la atención de los Imperiales, mientras los Ewoks se preparaban para lanzar un contraataque. Un escuadrón se dispuso a buscar al droide, pero cuando habían llegado varios Ewoks se les abalanzaron encima y fueron reducidos con mazos. El sonido de sus cuernos de batalla llenaron el silencioso bosque: era la señal para iniciar el ataque. Con el factor sorpresa a su favor, los Ewoks se asomaron por entre la maleza alrededor de la fuerza Imperial. Los arqueros lanzaron varias voleadas de flechas que volaron hacia las tropas enemigas golpeando las partes desprotegidas de sus armaduras. Los Imperiales, que no se esperaban el ataque de los Ewoks, fueron tomados completamente por sorpresa por esta acción inesperada que causó desconcierto y confusión entre sus filas.

Los Ewoks son presionados lejos del búnker
Los Ewoks son presionados lejos del búnker

Esta situación fue aprovechada por los Rebeldes para liberarse de sus captores y recuperar sus armas. Han y Leia corrieron de vuelta hacia la entrada del búnker, pero ésta ya había sido cerrada. Al estar impedidos de alcanzar el cuarto de control del generador, se vieron acorralados en las afueras del búnker y no les quedó más que mantener su posición iniciando un tiroteo para mantener a raya a los defensores de la instalación. Con su característica puntería y precisión, Solo usó su pistola pesada BlasTech DL-44 personalizada y abatió a muchos soldados Imperiales. Al descubrir que el código de acceso había sido cambiado, Leia llamó a R2-D2 para que abriera la puerta. Con fuego de cobertura provisto por Solo, el dúo llegó al bunker y el droide astromecánico se conectó al mecanismo de la puerta para anularla, pero el disparo de un soldado de asalto hizo que la conexión se rompiera. R2 quedó inhabilitado, por lo que Solo trató de intervenir manualmente el sistema.

Pronto, los Imperiales se volvieron a organizar y adoptaron una táctica ofensiva al perseguir a los nativos en el bosque. La fuerza Imperial en Endor era una maquinaria de guerra mortal compuesta por tropas de asalto, soldados altamente entrenados y obedientes. Estaban cubiertos con una armadura blanca de plastoide, capaz de disipar disparos blaster, usaban botas con arrastre y portaban rifles blaster E-11, que en sus manos se convertían en herramientas mortales de precisión. Los exploradores, especializados en reconocimiento, complementaban a los soldados de asalto al cubrir grandes áreas del terreno montados en motos speeder. Los AT-STs, caminantes bípedos muy versátiles sobre casi cualquier terreno, actuaban como apoyo de la infantería. Los Imperiales se basaban en la intimidación y en el uso de la fuerza en grandes números para imponerse sobre sus enemigos. Estaban confiados de que su superioridad tecnológica les daba una ventaja total y subestimaban a una fuerza primitiva compuesta por alienígenas.

Los Ewoks contaban con armamento primitivo, como esta catapulta
Los Ewoks contaban con armamento primitivo, como esta catapulta

Por el otro lado, los Ewoks, que se dedicaban a la cacería y a la recolección, eran de estatura enana y apariencia poco peligrosa. Sin embargo, eran guerreros feroces y valerosos, y usaron sus herramientas de cacería como armas de guerra. Su arsenal primitivo incluía sogas, rocas, troncos, lanzas, arcos y flechas; altamente contrastante en una época en la que el arma primaria era el blaster, pero no por ello menos efectivo. Contaban también con planeadores de madera y cuero, los cuales les permitían volar por las copas de los árboles para arrojar piedras sobre las cabezas de los Imperiales. Pero los AT-STs parecían imparables ante los métodos rudimentarios de los Ewoks, quienes eran presionados por el fuego cruzado de sus cañones blaster gemelos. Algunos guerreros sostenían una cuerda para hacer tropezar a las máquinas andantes, pero no dio resultado. Una catapulta había sido montada en el campo de batalla para lanzar unas grandes rocas contra su blanco, pero éstas rebotaron contra el duro blindaje sin causar efecto alguno.

A pesar de no contar con un equipo avanzado, eran guerreros valientes y tenaces en el bosque, dispuestos a luchar por proteger su mundo natal de los invasores que habían lastimado su mundo. Pero su principal ventaja del conocimiento del terreno. Los bosques de árboles colosales y la densa vegetación convertían al campo de batalla de Endor en uno muy peligroso, el cual era explotado de forma efectiva por los nativos para tender emboscadas contra sus desprevenidos adversarios. Además, superaban ampliamente a sus enemigos en número. Por cada guerrero caído, muchos más se lanzaban a la pelea. La fuerza invasora estaba entrenada para una guerra, formal, más frontal y directa, que le permitía desplegar todo su poderío, y le era muy difícil desenvolverse en este tipo de enfrentamientos poco convencional. Lo que los Ewoks pretendían reducir la presión sobre los Rebeldes y permitirles cumplir su objetivo al alejar a los Imperiales del búnker, quienes al tener que cubrir un área extensa terminaban dispersando sus fuerzas que quedaban casi aisladas entre sí.

Piett, al comando de la flota Imperial
Piett, al comando de la flota Imperial

En el espacio, las explosiones y los disparos comenzaron a llenar el espacio a medida que comenzaban las frenéticas persecuciones. La flota Rebelde era hostigada por los incontables TIEs y los cazas Rebeldes se apresuraban a defender las naves de línea de sus atacantes, mientras intentaban sobrevivir a la feroz batalla. Los TIEs eran muy ágiles y veloces, pero con el costo de fragilidad y armamento ligero, por lo que eran desplegados siempre en cantidades superiores para tener una ventaja numérica sobre sus enemigos. Por su parte, si bien estaban disponibles en cantidades limitadas, los cazas Rebeldes eran poseían escudos deflectores y contaban con armamento secundario, lo que les daba más resistencia y capacidad ofensiva. Sus pilotos Rebeldes eran más autónomos y debían hacerse valer por sus habilidades para sobrevivir y superar las abrumadoras probabilidades.

Pero lo que extrañaba a Lando era que sólo los cazas les enfrentaban, mientras que sospechosamente el grueso de la flota Imperial permanecía al margen de la batalla. El Almirante Firmuss Piett, un oficial muy competente y siempre obediente a las órdenes de sus superiores, estaba al mando de la flota desde el Súper Destructor Estelar Executor. Todas las naves estaban listas y preparadas para lanzarse a atacar a la flota Rebelde. Sin embargo, Piett ordenó a los Destructores Estelares permanecer en posición, pues sólo debían limitarse a prevenir cualquier escape. Esto se debía a que había recibido instrucciones explicitas del mismo Emperador de no entablar combate con los Rebeldes y sabía que había una sorpresa preparada para ellos.

El superláser comienza a destruir las naves  Rebeldes
El superláser comienza a destruir las naves Rebeldes

Fue en ese momento que el Emperador decidió revelar la última parte de su plan: el superláser estaba en completo funcionamiento y listo para disparar. Moff Jerjerrod recibió la orden y abrió fuego sobre su primer blanco, el crucero Mon Calamariano Liberty. En un instante, la gigantesca nave había desaparecido en una tremenda explosión sin dejar rastro alguno, y los Rebeldes se dieron cuenta de que la estación estaba completamente operacional. Con el superláser destruyendo las naves de la flota una por una, y con una frecuencia de disparo más corta era cuestión de tiempo para que la flota entera fuera diezmada. Sabiendo que no podrían defenderse de ese abrumador poder de fuego, el Almirante Ackbar amargamente decidió preparar la retirada. Pero Calrissian insistía en que debían continuar la batalla, ya que sabía no volverían a tener una oportunidad como esa. Lo que necesitaban era ganar tiempo hasta que Solo y su equipo lograran desactivara el escudo.

Ante esta situación crítica, el General Calrissian tomó la decisión de que debían atacar directamente a la Flota Imperial para usarlos como protección. Así, la Estrella de la Muerte no podría abrir fuego sin arriesgarse a dispararle a sus propias naves. El Almirante se mostraba escéptico a una maniobra poco ortodoxa, pues nunca se había intentado una táctica así y, al no saber de qué forma actuar, no durarían mucho en un enfrentamiento de ese tipo. Pero Calrissian estaba confiado de que los Imperiales quedarían desconcertados por la inesperada acción y que, además de no saber de qué forma reaccionar, asumirían que los Rebeldes sí. Asimismo, si caían en combate se llevarían algunos de ellos consigo.

Destructores Estelares de la Flota Imperial
Destructores Estelares de la Flota Imperial

Saliendo de la mira del superláser, la flota Rebelde se dirigió a combatir a la flota Imperial. En este escenario se enfrentaron las principales naves más poderosas de ambas flotas: el crucero Mon Calamariano MC80 y el Destructor Estelar Clase-Imperial. Los cruceros Mon Calamari, originalmente construidos para uso civil, fueron convertidos en naves capitales, lo que limitaba su desempeño en comparación con las naves de guerra del Imperio. El número limitado de generadores de potencia restringía también el de las armas pesadas que podía llevar y su estructura menos resistente hacía que la mayoría de éstas se concentrara en sus flancos, mientras que sus arcos frontal, posterior e inferior contenían pocas armas pesadas. Todo esto resultaba en un reducido campo de fuego.

Por otro lado, el Destructor Estelar Imperial, estaba construido para llevar una abrumadora cantidad de armas, lo cual le concedía una gran capacidad ofensiva. Su forma triangular le permitía tener un amplio campo de fuego. Esto le permitía apuntar casi la mitad de sus armas a un objetivo que estuviera al frente, al lado o encima de él sin importar en el lugar en el que se encontrara. Esto le daba una gran ventaja al Destructor Imperial, aunque ambas naves tienen la misma debilidad, su zona muerta en la que sus armas difícilmente podían apuntar. Los cruceros trataban de ubicarse en una posición ventajosa que les permita disparar la mayor parte de su artillería contra sus oponentes a esas partes menos protegidas, la parte inferior y la retaguardia, y evitar recibir una respuesta de éste, lo cual resultaba muy difícil debido a que el contrario siempre buscará no permanecer en una posición vulnerable.

Los cazas Rebeldes atacan los cruceros enemigos
Los cazas Rebeldes atacan los cruceros enemigos

Para compensar sus debilidades, era necesario el empleo de tácticas que diminuyeran los factores a favor del oponente. Ambas flotas comenzaron a mezclarse y formaron un tumulto. Las líneas de batalla se lanzaban unas contra las otras, lo cual dio lugar a varias luchas separadas. De esta forma, la lucha se daba de forma dispar, dándose el caso de que varias naves concentraran su poder de fuego sobre una sola. Los cruceros intercambiaban violentamente el fuego de sus cañones y turbolásers a unos cuantos cientos metros, desgastando las defensas del contrario y haciéndolas colapsar.

El combate naval debía estar complementado por otros elementos de las flota como las naves medianas, entre las que figuraban la fragata escolta EF76 Nebulón-B y la corveta corelliana CR90. Éstas se concentraban en proteger a las naves de línea de sus enemigos, más maniobrables y de menor tamaño, así como de hostigar a la flota enemiga. Particularmente, los cazas Rebeldes, que contaban con armamento altamente potente, eran muy efectivos en la lucha contra las naves capitales Imperiales al juntarse en numerosos escuadrones y en formación cerrada para atravesar las pantallas de cazas defensores y atacar directa y eficientemente a los Destructores Imperiales en sus puntos clave como los generadores de escudo.

Luke se enfrenta a Vader
Luke se enfrenta a Vader

Presenciando la batalla, el Emperador pretendía acercar a Luke al Lado Oscuro instigandolo a atacarle, mostrándole que su lucha estaba perdida y que la Alianza estaba condenada al fracaso. Al no poder resistir más, el Jedi recuperó su sable y se dispuso a abatir al Emperador, pero fue detenido por Vader. Los dos guerreros comenzaron a batirse en duelo, con intensos y rápidos movimientos de sus hojas, pero el hijo superaba las habilidades del Señor Oscuro, lo que demostraba su gran potencial y la razón por la que era temido por Palpatine. Aún rehusándose a pelear contra su padre, sentía aún el conflicto en el fondo de su ser. Pero él estaba más empeñado en hacerlo pelear y sumirlo en el Lado Oscuro. No deseaba destruirlo pues era prioritario para rebelarse contra su maestro, pero de ser necesario, lo haría.

Luke hizo un salto acrobático y aterrizó sobre un andamio que colgaba por sobre su cabeza. Pero el Sith lanzó su sable por el aire e hizo caer la plataforma, tras lo cual se ocultó en la parte baja del trono. Vader se negaba a internarse en el recinto oscuro, pues implicaba una ventaja para su adversario, quien podía atacarlo sin esperárselo. Sin embargo, Luke insistía en que no tenía intención de pelear con él y se despojó de su propio sable. Pero sus sentimientos fuertemente ligados a sus amigos fueron percibidos por Vader y se enteró de la verdad acerca de Leia, a quien obligaría a unírsele. La ira contenida en Luke explotó y en un furioso ataque arremetió contra él hasta hacerlo sucumbir y le cortó su mano de un tajo. Había triunfado, pero se había adentrado en el mismo camino de odio y sufrimiento que había llevado a su padre. Finalmente, había logrado superar su prueba final y rechazó el ofrecimiento del Emperador: se había convertido en un Caballero Jedi.

El Emperador cae a su muerte
El Emperador cae a su muerte

Al ver que había fracasado en su cometido, el Emperador decidió que lo único que quedaba era destruir a Luke. Como muestra de su domino completo del Lado Oscuro, atacó al joven Jedi con una descarga poderosa de Relámpagos de Fuerza, fuertes corrientes de energía oscura que recorrían el cuerpo de Luke. Vader, que se había recompuesto, presenciaba la tortura que padecía su hijo. Decidido a salvarlo de las garras de la muerte, no dudó en traicionar a su maestro y lo arrojó por el tubo del elevador que daba con el reactor principal. A costa de su propia vida, el amor a su hijo había hecho que regresara a la luz y volviera a ser Anakin Skywalker. Su heroica acción libró a la galaxia de la influencia malévola del Emperador, cumpliendo con la profecía que lo señalaba como aquel que lograría el balance en la Fuerza.

Las trampas de troncos destruyen los  caminantes Imperiales
Las trampas de troncos destruyen los caminantes Imperiales

Viendo que la situación estaba en contra de ellos, Chewbacca y dos Ewoks, con los que había entablado una fuerte amistad, se columpiaron sobre el caminante 17-B piloteado por el Mayor Marquand y su artillero, el Teniente Watts. Tras deshacerse de sus tripulantes, usaron el caminante para destruir a los otros AT-STs y detener a la infantería Imperial. Al verse superados por el caminante, las tropas Imperiales emprendieron la retirada. Esta acción tuvo una gran repercusión pues volteó la batalla a favor de los Ewoks. Con la ayuda de sus trampas, diseñadas originalmente para defenderse de los depredadores, lograron derribar a los caminantes remanentes. Troncos colgantes golpeaban las cabinas de los AT-STs y avalanchas de troncos hacían perder el equilibrio de las poco estables plataformas andantes. Los exploradores eran desmontados de sus motos con sogas y los soldados Imperiales eran rebasados por las fuerzas Ewoks. Con la presión disminuida, los Ewoks, apoyados en el vehículo capturado, avanzaron de vuelta al búnker.

El generador del escudo es destruido
El generador del escudo es destruido

En su intento de penetrar el búnker, Solo terminó abriendo una segunda puerta blindada. Leia recibió un disparo en el hombro y ambos fueron acorralados por dos soldados Imperiales. Rápidamente, la Princesa los abatió con dos rápidos disparos. Un caminante se detuvo frente a ellos, pero para su alivio estaba siendo piloteado por Chewbacca, lo cual le ido una idea para ir de vuelta al búnker. Disfrazado de piloto de AT-ST, Han le dijo a los Imperiales que la batalla estaba resultando exitosa y que los Rebeldes estaban siendo repelidos, por lo que necesitaban refuerzos. Emocionados por la noticia, cayeron en el engaño y enviaron tres escuadrones de reserva que salieron por la entrada trasera. Ni bien salieron del búnker, fueron rodeados por los Ewoks y los Rebeldes y se rindieron. Finalmente, Solo y sus hombres pudieron plantar las cargas explosivas, las cuales hicieron explotar el generador en pedazos.

Las naves Rebeldes se adentran en la  superestructura
Las naves Rebeldes se adentran en la superestructura

Con el escudo de energía desactivado, la Estrella de la Muerte estaba indefensa y Ackbar ordenó comenzar el ataque al reactor principal. El Halcón y los grupos de cazas se encaminaron hacia la inconclusa estación. Pasando a través de las pantallas de cazas y evitando el fuego defensivo de la superficie, entraron por una porción incompleta para hacerse camino hasta el corazón de la Estrella. El túnel estaba lleno de pasadizos secundarios, así como de materiales de construcción, maquinaria, tubos y cables de energía. A medida que avanzaban, se iba haciendo más estrecho y se convertía en un complejo laberinto, por lo que Lando ordenó seguir la señal de poder más fuerte, la cual debería ser generada por el reactor principal.

Los TIEs se apresuran a defender la estación
Los TIEs se apresuran a defender la estación

Justo detrás de ellos, varios TIEs emprendieron los habían seguido hacia el interior de la estación. Los pilotos asignados a la defensa de la Estrella que habían practicado persecuciones a altas velocidades en espacios estrechos como el interior de la Estrella de la Muerte se dispusieron a perseguir a los cazas Rebeldes y evitar que alcanzaran su propósito. Debían ser cautelosos y estar alerta, ya que la excesiva velocidad podría hacerles perder el control en ese reducido espacio y terminarían estrellándose. Al darse cuenta de que eran seguidos, Lando ordenó a una parte del grupo separarse y regresar a la superficie para quitarse a algunos TIEs de encima. Inmediatamente, algunos pilotos tomaron un conducto subsidiario para salir de la estación, y fueron seguidos por algunos de los TIEs. Mientras tanto, él y Wedge continuarían su camino hasta el reactor.

El Executor es destruido
El Executor es destruido

Ahora, la batalla se trasladó cerca de la Estrella de la Muerte y la flota Imperial se vio obligada a defenderla mientras luchaba contra las naves Rebeldes, dividiendo sus fuerzas. Para desviar a algunos cazas enemigos del grupo de ataque, Ackbar ordenó concentrar el ataque contra el Executor. El fuego concentrado por parte de los cruceros de la Alianza provocó un colapso en sus escudos. Este momento fue aprovechado por dos A-wings que oportunamente dispararon unos misiles de concusión contra uno de los generadores de escudo de la torre de comando. En el puente de mando, el Almirante Piett ordenó intensificar el fuego de las baterías frontales para evitar el paso de cualquier amenaza, pero la pérdida de los sensores evitaba una buena coordinación en la dirección del fuego. Un impacto hizo que el A-wing piloteado por Arvel Crynyd perdiera el control y, en un acto de heroísmo, estrelló su caza contra el puente de mando, lo que ocasionó la pérdida de sus controles de navegación. Antes de que sus tripulantes pudieran activar los controles auxiliares, el Super Destructor fue atraído por la gravedad de la estación y chocó contra su superficie, llevándose consigo a muchos de los mejores oficiales. Los Imperiales contemplaron renuentes cómo el orgullo de su flota fue destruido en manos de los Rebeldes, lo cual produjo un efecto desmoralizador tremendo, así como un alivio y entusiasmo para los combatientes Rebeldes.

Vader es redimido
Vader es redimido

Dentro de la Estrella de la Muerte, todo era un caos. Con los Rebeldes acercándose al reactor, las fuerzas Imperiales a bordo de ella entraron en pánico y abandonaron sus puestos de combate buscando escapar, entre ellos Makati y Takel. Al intentar huir de la destrucción, el Gran Almirante Teshik se vio impedido de continuar por una columna e duracero, pero un trabajador de construcción se compadeció del cyborg y con su ayuda, logró volver a su nave personal, el Destructor Estelar Eleemosynary, para participar de la batalla.

Con la pérdida de la nave insignia de la flota y la muerte del Almirante Piett, el Destructor Imperial Chimaerapasó a ser la nave de comando. Debido a que su Capitán había caído durante la lucha, el segundo oficial al mando, Gilad Pellaeon, asumió el liderazgo de la flota. A pesar de la muerte del Emperador, la flota Imperial continuó peleando, pero sin la meditación de batalla del Gran Almirante Declann, su coordinación y eficiencia de combate decayeron notablemente. Contra todas las probabilidades, la flota Rebelde demostró ser muy difícil de vencer y los esfuerzos por parte de la flota Imperial de cambiar el curso de la batalla resultaron inútiles. Pellaeon se dio cuenta de que no tenía sentido prolongar el enfrentamiento y ordenó una retirada general hacia el sistema Annaj. Sin embargo, Teshik se quedó atrás y continuó su lucha por tres horas más, hasta que su Destructor fue incapacitado por el intenso fuego de cañones de iones y capturado.

Por su parte, Luke, empeñado en salvar la vida de su padre, lo había cargado desde la Sala del Trono hasta una bahía de atraque. Sabiendo que su muerte era inevitable, Anakin le pidió a su hijo que le removiera su máscara, el símbolo de su antigua personalidad y la humanidad que había perdido, para verlo con sus propios ojos. Luke procedió a quitarle el casco que había confinado su ser por tantos años, y reveló un rostro magullado y herido con graves quemaduras, pero con alivio y paz en su interior. Reconoció la razón que había en las palabras de su hijo, pues fueron éstas las que lo hicieron redimirse, y después de despedirse de él, finalmente falleció. Con el cuerpo inerte de su padre, Luke abordó la lanzadera y logró escapar de la agonizante Estrella.

batalla_de_endor_33
Lando y Wedge llegan al núcleo del reactor

A pesar de su gran tamaño, el Halcón no tenía problemas para abrirse paso por la red de conductos, estando cerca de los capacitadores, que indicaban que su objetivo estaba cerca. Finalmente, el Halcón y el Líder Rojo llegaron al núcleo mismo de la Estrella de la Muerte, un amplio recinto en donde se encontraba el inmenso reactor de poder que alimentaba a la estación de batalla. A pesar de su colosal tamaño, un golpe preciso en sus partes importantes lo destruiría seguramente. Wedge disparó unos torpedos de protones dirigidos al regulador de poder en la torre norte, y unos misiles de concusión del Halcón impactaron en el reactor. La gigantesca estructura se desplomó e inició la reacción en cadena. Una vez que cumplieron su objetivo, debían apresurarse hacia la superficie. De lo contrario, serían arrasados por la explosión.

La Estrella de la Muerte explota sobre Endor
La Estrella de la Muerte explota sobre Endor

Al detectar las lecturas provenientes del interior de la Estrella, Ackbar ordenó a todas las naves alejarse a una distancia segura. Al mismo tiempo, el X-wing de Wedge emergió de la estación seguido por el Halcón que con la justa consiguió escapar de las llamas. En un instante, la descomunal estación fue consumida por la explosión y vaporizada por completo. Inmediatamente, no quedó nada más que escombros y polvo estelar, que serían repelidos por parte de la flota Rebelde para evitar que cayeran sobre la superficie de la luna. La explosión pudo ser contemplada por todos en Endor y anunció el final de la batalla y la victoria para la Rebelión.

El Curso de la Guerra

Los Rebeldes y los Ewoks festejan su victoria
Los Rebeldes y los Ewoks festejan su victoria

Lo que inicialmente había comenzado como una trampa asegurada, terminó convirtiéndose en una recrudecida lucha. Si bien, sufrió varias bajas al enfrentarse contra las naves Imperiales y por fuego del superláser, la flota Rebelde logró resistir contra la avasallante flota Imperial a pesar de su inferioridad, al punto de tornar una situación desesperada y completamente desventajosa en una rotunda victoria contra las fuerzas Imperiales. Sin embargo, hay que resaltar que de no ser por la participación de los Ewoks, la derrota Imperial habría sido imposible someter a las tropas Imperiales y destruir el generador del escudo.

Por su parte, las fuerzas Imperiales sufrieron una vergonzosa derrota. Las inesperadas tácticas Rebeldes y su conformación no le permitió a la Armada defensora el imponerse y aplastar a sus contendientes. Por eso, tras sufrir grandes pérdidas, entre las que destacan la pérdida de su nave insignia, abandonaron la batalla confirmando la victoria Rebelde.

Celebración en Coruscant
Celebración en Coruscant

La jugada osada emprendida por la Alianza fue muy arriesgada, pero resultó sumamente exitosa. Si bien, el Imperio no estaba todavía derrotado, esta batalla en particular había logrado herir de una manera muy profunda, al punto de remecer su estabilidad. No sólo resultó en la destrucción de la nueva Estrella de la Muerte, sino que también concluyó en la muerte del Emperador Palpatine, quien constituía el único elemento unificador de la galaxia. Sin un sucesor designado, los diferentes gobernadores Imperiales se convirtieron en caudillos que se preocuparon por mantener su poder en sus respectivos sectores, en lugar de unirse. Esto demostraría tener consecuencias en la subsecuente toma de Coruscant por parte de las fuerzas de la Alianza.

Es a partir de la Batalla de Endor que comenzaría la caída del Imperio, y la entonces Alianza Rebelde comenzaría a buscar componerse como el gobierno regente en la galaxia, con lo que vendría a ser la Nueva República. Esto llevó a una serie de celebraciones que se sintieron en diferentes puntos de la galaxia, pues evidentemente, esta fecha era simbólicamente el inicio de una nueva etapa como muestra de la la posibilidad de una victoria en la lucha por la restauración de la libertad y la justicia en la galaxia.

Nota:

1. Nótese que las dimensiones de la Estrella de la Muerte varían dependiendo de la fuente del Universo Expandido que se consulte. Por ejemplo, en el libro “Star Wars: Locaciones Completas”, el diámetro de la estación es de unos 900 kilómetros. Por otra parte, “La Guía Esencial de Vehículos y Naves” señala que tiene unos 160 kilómetros de diámetro.

Un comentario

luciano el

la verdad una de las mejores batallas despues de la batalla de yavin no me gusta las nuevas pelis de starw ars

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*