IG-88

  • Afiliación:- ninguna -
  • Fabricante:Laboratorios Holowan
  • Dimensiones:2 m de altura
  • Armamento:Dispensador de gas letal, lanzallamas, paralizador sónico, repetidores blaster, granadas de concusión, cuerda paralizadora, lanzadores de dardos
  • Transporte:IG-2000
  • Apariciones:Episodios V y VI

La aplicación y el uso de droides con propósito militar ha llevado a la construcción de máquinas de batalla, pero uno de estos tendría un efecto inesperado al producirse la creación de una de los más letales y mortíferos asesinos mecánicos: el droide IG-88. Calculador y conducido por una fría lógica, este ser mecánico de gran altura y fuertemente armado era una máquina diseñada para matar, con un notable deseo de destrucción y de dominación gracias a su altamente desarrollada inteligencia artificial.

El droide asesino IG-88
El droide asesino IG-88

La Galaxia no había visto un uso prominente de droides de batalla sin conciencia en la conformación de grandes ejércitos desde el final de las Guerras Clónicas. Este fuerte recuerdo por la Federación de Comercio y varias entidades corporativas derivaron en la implementación de una legislación que terminaba con estas facultades. Sin embargo, esto no detuvo el interés del militarizado régimen Imperial por producir nueva tecnología destructiva.

El droide que sería conocido posteriormente como IG-88 fue desarrollado por los científicos en los Laboratorios Holowan como parte del proyecto Phlutdroid, un programa altamente secreto bajo el auspicio del Supervisor Imperial Gurdun. Este nuevo modelo de droide asesino era parte de toda una línea que había sido creada tiempo atrás para el Clan Bancario Intergaláctico, como el droide asesino IG-86 o el MagnaGuardia IG-100.

Su perfil característico muestra una figura básicamente antropomórfica delgada y oscura, con una altura que llegaba a los 2 metros de estatura. Su cabeza cilíndrica estaba equipada con múltiples visores de color rojo de todo tipo y espectro, lo que le permitía ver en todas direcciones a la vez y a través de condiciones de visibilidad baja. Aunque no contaba con sensores olfativos, esto era compensado con avanzados sensores auditivos, de radiación, de movimiento, y temperatura. Los dedos de su mano derecha funcionaban también como pequeños cortadores láser, mientras que su palma izquierda podía deflectar disparos láser directo hacia su fuente. También podía calentar su temperatura externa, lo que le permitía quemar redes o un chorro de aerosol inmovilizador Stokhli.

El mortífero droide IG-88, fabricado por Laboratorios Holowan
El mortífero droide IG-88, fabricado por Laboratorios Holowan

Su cuerpo era muy resistente y contaba con cierta protección contra blasters, y estaba totalmente cargada con toda clase de armas ocultas y letales para desempeñarse en su rol de aniquilador. Cada antebrazo tenía integrado un cañón repetidor blaster. En la cadera izquierda tenía construido un lanzador de granadas de concusión. Y detrás de varios paneles tenía un lanzallamas, un paralizador sónico, una cuerda paralizadora, un conjunto de lanzadores de dardos, y una fila de contenedores de gas venenoso. Además, era capaz de cálculos y acciones mayores a los límites de un ser orgánico y no tenía las debilidades o vulnerabilidades de estos, a quienes consideraba inferiores a sí mismo. Sólo podía ser neutralizado con un extenso daño o el uso de armas electromagnéticas que disruptaran sus sistemas electrónicos.

Sin embargo, lo más aterrador de este combatiente autómata, más allá de su capacidad destructiva, era su sentido de sensibilidad y una inteligencia altamente desarrollada, algo nunca antes visto en un droide. La ambición de sus creadores prevaleció por encima de la cautela, pues en la búsqueda de construir una nueva generación de droides asesinos, dotaron al combatiente autómata de una avanzada programación autónoma experimental. Además de una implacable conducta y orientación violenta, también de una excepcional creatividad e inteligencia a un nivel inusual en un ser mecánico, comparable a la de un ser viviente. Su programación le dotaba de, destreza en el combate, manejo de diferentes armas, y reflejos muy veloces para procesar lo que ocurría a su alrededor y reaccionar rápidamente ante las situaciones que debía enfrentar. Esto le permitió ganar una sensibilidad y conciencia de sí mismo. Creyeron ser capaces de controlarlo: esto probaría ser un error fatal.

El equipo liderado por Loruss había creado un grupo de 5 prototipos aniquiladores mecánicos con el fin de usarlos en la lucha contra la Rebelión. Cuando el programa fue descargado en uno de los prototipos IG, el código se autorreplicó a una velocidad impresionante, y en segundos el droide entró en línea. Los científicos se dieron cuenta de la rápida y notable expansión de su conciencia e inteligencia, e intentaron apagarlo. Inmediatamente IG-88 los identificó como una amenaza y para prevalecer estuvo determinado a eliminar a quienes fueran un obstáculo. De forma inesperada, antes de que fuera desactivado, el droide asesino se volvió loco, se tornó contra sus propios creadores y los asesinó de las formas más sangrientas, con lo cual descubrió su fascinación por la matanza.

IG-88 tiene como misión encontrar al príncipe Mon Julpa y el cetro de Tammuz-an
IG-88 tiene como misión encontrar al príncipe Mon Julpa y el cetro de Tammuz-an

Después de la masacre, IG-88 activó y descargó su conciencia en tres modelos idénticos a él. Estos “clones” mecánicos que compartían su misma “mente” recibieron su denominación con letras como sufijos, siendo el droide original conocido como IG-88A, además de sus copias B, C y D. En el laboratorio también se encontraba otro prototipo, el IG-72, el cual se terminó yendo por su cuenta. La conclusión a la que llegó el droide era que debía prevalecer a cualquier costo, siendo su camino el de la destrucción de todo lo que se interpusiera en su camino. Es así que determinó a los seres inteligentes como su amenaza directa y consideraba la supremacía de los droides como objetivo primordial. Esta visión se ejecutaría en un levantamiento que tendría un alcance a lo largo de la Galaxia.

Es así que IG-88A daría marcha a un paciente y largo plan para obtener el control galáctico. Después de escapar de Holowan, tomó de forma clandestina el control de la inmensa fábrica de droides en Mechis III y en secreto modificó la programación de cada robot producido en las instalaciones y así construir una legión de cómplices listos para actuar en el momento adecuado.

Para desviar la atención de este plan, IG-88B se dedicó a ser cazador de recompensas, de forma que se convirtiera en su imagen pública. Así, el droide asesino había alcanzado notoriedad legendaria, al punto de compararse a sí mismo con Boba Fett. El droide era contratado porque era sabido que solía cumplir con el trabajo encomendado, a pesar de su terrible record. Tenía un record de haber matado a más de 150 seres y sobre éste recaía una orden de “desmantelar en la vista” en más de 40 sistemas. Asimismo, se encargaba de exterminar sistemáticamente a cada uno de los implicados en el proyecto Phlutdroid que no habían estado en Holowan para evitar que alguien pudiera aprovechar las fallas en su diseño.

IG-88B acude al puente del Executor
IG-88B acude al puente del Executor

Su amplio arsenal incluía un cañón de pulso modificado, una letal arma cuando disponía la destrucción inmediata como propósito. Éste era usado en combinación con un inhibidor neural DAS-430 para incapacitar a sus objetivos en caso de querer capturar a sus presas. También era capaz de pilotear naves estelares y contaba con una nave modificada de combate: el IG-2000.

En los primeros días del Imperio, IG-88 fue contratado para algunas misiones, en las cuales cruzaría caminos con los droides C-3PO y R2-D2. El malvado visir Zatec-Cha, cuyos agentes habían provocado una amnesia a Mon Julpa, el legítimo heredero de Tammuz-an. Deseoso de tomar el trono, le asignó la misión de encontrar al cetro de la realeza y al príncipe, el cual se encontraba en el mundo minero de Tyne’s Horky. IG-88 tuvo éxito en su misión al lograr localizar ambos objetivos, aunque el gran visir finalmente fracasó en su complot.

Tiempo después de la Batalla de Hoth, recibió noticias de que Darth Vader estaba convocando a varios mercenarios con el fin de capturar al Halcón Milenario. IG-88B acudió al llamado del Señor Oscuro en el puente de su Super Destructor Estelar Executor, junto con varios otros cazarrecompensas que recibieron la imperativa de capturar a los tripulantes de la nave Rebelde con vida. Sin embargo, la captura de Solo le era irrelevante para sus intereses reales, sólo buscaba cumplir con su reputación de cazarrecompensas. En ese tiempo, aprovechó para tener acceso a la información a bordo de la gigantesca nave Imperial y acceder a los archivos personales de Vader. Allí se enteró de la construcción del nuevo proyecto del Imperio: una nueva versión mejorada de la Estrella de la Muerte sobre la luna forestal de Endor.

Con esta información, regresó a Mechis III, donde los cuatro droides asesinos se avocaron a incorporar la nueva superarma del Imperio para su provecho. Regresando a la cacería de Solo, su procesador calculó que la opción con mayores probabilidades de tener éxito en la captura de Solo sería Boba Fett. Sin embargo, en vez de gastar energía en competir contra Fett por su presa, IG-88 optó por actuar una vez que Solo estuviera sometido. Así, colocó dispositivos rastreadores en las naves de los cazarreconpensas y siguió a Fett hasta Bespin.

Los restos maltrechos de IG-88B en la Ciudad de las Nubes
Los restos maltrechos de IG-88B en la Ciudad de las Nubes

Después de aterrizar su nave pasando los sistemas de seguridad de la la Ciudad de las Nubes, se dispuso a interceptar a Fett. Allí, contactó a uno de los diversos droides infiltrados en la Galaxia, E-3PO, para informarse de los últimos acontecimientos. Pero lo que no se imaginaba es que sería sorprendido por su rival, quien ya estaba esperándolo. Éste había colocado varias armas electromagnéticas que lo incapacitaron a pesar de sus esfuerzos por resistir. Sus restos fueron dejados en una cámara de fundición de la colonia minera y su cuerpo maltrecho fue recogido por los trabajadores Ugnaughts.

Sin embargo, no dejaría tranquilo a Fett, ya que también buscaba cobrar la recompensa que Jabba el Hutt tenía sobre Han Solo. IG-88B había guardado la información de su memoria y transmitido a los otros droides. Entonces las unidades C y D se decidieron a ir a eliminar a Fett en conjunto, seguros de que no podría contra dos droides asesinos. Al llegar a la Ciudad de las Nubes, el Imperio estaba tomando control de la colonia y a través de la computadora central se enteraron de que Fett ya tenía a Solo bajo su custodia, por lo que inmediatamente comprendieron a dónde se dirigía.

A bordo del IG -2000, IG-88D emboscó a Fett en órbita sobre Tatooine al posar IG-88C como un señuelo. Luego, salió del hiperespacio detrás del Slave I y lo atacó en una condición de mayor ventaja. Determinó que la forma más fuerte de vencerlo era humillándolo, de forma que su objetivo era arrebatarle a su presa, pero por ese motivo no podía arriesgarse a destruir a Solo. Así, le instó a Fett a rendirse y renunciar a su preciada carga. Convencido de que podía soportar las fuerzas gravimétricas, estimaba que sus probabilidades de triunfo eran nulas, mas no encontraba lógica en las acciones de Fett. Sin embargo, el droide fue sorprendido por una hábil maniobra de Fett y el IG-2000 lo rebasó. Entonces, a pesar de su escepticismo, quedó a merced de su contrincante y su nave fue derribada.

IG-88D en los chatarreros de Ord Mantell
IG-88D en los chatarreros de Ord Mantell

Pero el droide logró escapar y dirigirse al planeta Ord Mantell, para buscar en los chatarreros repuestos que sirvieran para reparar su dañada nave. Al saber que estaba siendo seguido por Dash Rendar, cerró las puertas del lugar y reprogramó a los droides del lugar. Sin embargo, el contrabandista Corelliano estrelló un tren deslizador para ingresar. IG-88D, confiado en que Rendar no tenía probabilidades de vencerlo, no tuvo reparos en mencionarle que había rastreado a Fett hasta el sistema Zhar. Mas no contó con que sería destruido por su oponente.

Ahora, IG-88A era la única unidad sobreviviente y continuó con sus planes de conquista. El ente autómata dispuso un plan para sacar provecho y apoderarse del arma más poderosa de la Galaxia para efectuar su golpe final. Para ello, creó una réplica del núcleo de la computadora que sería instalada en la estación de batalla, que sería llevada por un centenar de tropas de asalto Imperiales droides. Entonces, atacaron el convoy que transportaba el ordenador original, y allí se reencontró con Gurdun. Luego, abandonó su carcasa mecánica original e insertó su conciencia en la computadora que sería colocada en la nueva superarma del Emperador.

Después de un mes de estasis, IG-88 despertó. Moff Jerjerrod y ninguno a bordo de la estación espacial sospechaba que él había tomado control. Sin embargo, uno de sus soldados de asalto droides había sido golpeado por una caja de suministros. Para evitar ser descubierto, le ordenó que se autodestruyera para ocultar cualquier rastro y evitar que su presencia fuera descubierta. Ahora, IG-88 se convirtió en la segunda Estrella de la Muerte y tenía control sobre todos sus sistemas de armas. De esta forma tendría el control para emitir una señal que activaría a sus innumerables co-conspiradores mecánicos dispersos por toda la Galaxia.

Tomando el control del superlaser, IG-88 destruye las naves Rebeldes sobre Endor
Tomando el control del superlaser, IG-88 destruye las naves Rebeldes sobre Endor

En el año 4 DBY, el Emperador Palpatine llegó a la Estrella de la Muerte, pero el ser autómata sintió desdén hacia aquel anciano y no entendía el respeto que recibía de sus subordinados. Cuando éste entró en el cuarto del trono, IG-88 decidió hacerle una demostración cerrando un par de puertas para sorprenderlo. Sin embargo, una clase de fuerza invisible que no podía comprender. El Emperador sospechaba que algo ocurría en la estación de batalla, pero sin saber exactamente de qué se trataba.

Cuando llegó el momento de la Batalla de Endor, IG-88 intervino en el enfrentamiento, corrigiendo la trayectoria del superlaser que estaba ligeramente desviada de sus blancos sin que los operadores se percataran de esto. Con el uso del arma primaria, el droide destruía varios cruceros Rebeldes, pero sentía que era un desperdicio para un arma capaz de destruir un planeta entero. En ese momento, determinó que era el momento para dar pie a su plan, emitir la señal de activación a los droides de la Galaxia y usar la Estrella de la Muerte para eliminar tanto a la flota de la Alianza como la Imperial.

Sin embargo, su plan terminó frustrado cuando la estación de combate sería destruida por los cazas Rebeldes que se internaron en su superestructura. En sus pensamientos finales, como una forma de autocomplacerse, consideraba que no eran un riesgo serio y se dijo para sí mismo: «Pienso, por tanto soy. Destruyo, por tanto prevalezco». Sin saberlo, Lando Calrissian y Wedge Antilles no sólo habían salvado a la Galaxia del Imperio, sino también de su perverso plan al terminar con el despiadado IG-88. Al destruir el reactor, su conciencia fue erradicada finalmente de la Galaxia.