Jango Fett

  • Afiliación:- ninguna -
  • Origen:Concord Dawn
  • Especie / Genero:Humano / Masculino
  • Altura:1.83 metros
  • Armas:Armadura Mandaloriana, Pistolas Blaster y Accesorios
  • Transporte:Jaster's Legacy, Slave I
  • Apariciones:Episodio II

El nombre Fett inspiraba eficiencia. Para aquellos que invirtieron sus créditos en alguna asignación, ese nombre era sinónimo de cumplimiento. Para aquellos con razones para temer, Fett significaba captura o muerte. El nombre y la reputación fueron solo dos de las muchas cosas que Boba heredó de su padre, Jango. En los últimos años de la República, Jango Fett era considerado como el mejor cazarrecompensas de la galaxia.

Un dedicado cazarrecompensas y un experto en el combate cuerpo a cuerpo, Fett poseía una armadura la cual incluía un casco que le daba una intimidante apariencia. Pero ésta no era una simple armadura, sino que estaba acompañada de un impresionante arsenal de armas y accesorios, incluyendo filosas navajas retractables, un arpón y otras herramientas más exóticas. En combate, Jango utilizaba dos mochilas propulsoras para obtener ventaja de velocidad y altura sobre sus enemigos: un modelo principal, el Mitrinomon Z-6; y una de respaldo, el JT-12. Entre sus muchas habilidades, Jango se destacaba como un excelente pistolero. Su arma predilecta para combates cercanos era la pistola blaster WESTAR-34, la cual usaba en pares con gran destreza y precisión. Además, la mochila de Jango también estaba cargada con un cohete que podía ser lanzado desde la misma espalda de Jango. Para viajes interestelares, Jango viajaba a bordo de su nave, el Slave I.

Jango Fett se quedó huérfano a muy temprana edad, un hijo de simples comerciantes granjeros de Concord Dawn, los cuales fueron asesinados brutalmente, en una guerra civil entre los Guerreros Mandalorianos y sus rivales, el Death Watch. Vizsla, líder de estos últimos, capturó a Jango y forzó a sus padres a decirle lo que sabían acerca de Jaster Mereel, pero los Fett se negaron. Jango fue capturado por Vizla y sus padres fueron ejecutados por sus lacayos. Jango fue rescatado por Jaster Mereel y luego fue entrenado por los Mandalorianos. Jango formó parte de este ejército de mercenarios y logró destacar subiendo de rango. En una misión que resultó ser una emboscada, Jaster fue abandonado por Montross, otro guerrero Mandaloriano, y murió; por lo que el rango de comandante fue recibido por Jango. Sería el más joven en recibir tal cargo en el ejército mercenario y lideró a sus hombres con letal eficiencia.

Jango se convirtió en uno de los notables Shocktroopers Mandalorianos. Pero cuando suprimía una revuelta popular en el sistema Galidraan, los Mandalorianos fueron aniquilados por los Caballeros Jedi. Casi todos fueron eliminados, y los sobrevivientes fueron entregados al gobernador de Galidraan. Jango fue convertido en esclavo, tiempo en el cual planeó su medio de escape. Tomó venganza de sus captores y recuperó su armadura Mandaloriana para convertirse en un cazarrecompensas por su cuenta.

Él se alzó frente a grandes guerreros, aprendiendo a sobrevivir en peligrosos territorios, utilizando su característica armadura. Años de acondicionamiento físico y entrenamiento, le hicieron ganar la reputación como uno de los más temidos cazarrecompensas del bajo mundo. Ni los Vigos del Sol Negro se escaparon de sus blasters gemelos. En una ocasión, Fett tuvo que trabajar en equipo con Zam Wesell, para lo que sus talentos se amalgamaron para lograr asignaciones similares. A pesar de preferir trabajar solo, los dos hacían equipo cada vez que era prudente. Los dos compartieron una aventura cuando buscaban un extraño artefacto de Seylott que le garantizaría a su usuario un increíble poder.

Jango y Roz reciben la invitación de Tyranus
Jango y Roz reciben la invitación de Tyranus

Una década antes del estallido de las Guerras Clónicas, Jango recibiría una invitación que le daría un giro completo a su vida. Después de volver a la estación Outland, propiedad de su amiga y confidente Toydariana Rozatta, recibió un mensaje de un misterioso hombre llamado Tyranus. En éste se le informaba que era uno de los pocos seleccionados para participar en una “cacería especial” con la peligrosa tarea de encontrar a Komari Vosa, la líder del Bando Gora. De tener éxito, el ganador recibiría la suculenta recompensa de 5 millones de créditos, una cantidad para nada modesta. Así, Jango recorrería diferentes lugares de la galaxia para dar con el paradero de su presa.

Sabiendo que el Bando Gora estaba involucrado con la venta de “varas letales” en el bajo mundo de Coruscant, la capital galáctica sería el primer lugar para buscar pistas. Un vendedor llamado Jervis Gloom accedió “gentilmente” a llevarlo a una planta de carne de nerf ubicada en el distrito industrial. En realidad, el negocio era una fachada del propietario, Groof Haugg, para encubrir su operación de comercio de drogas. Pero cuando Jango llegó, alguien ya se le había adelantado. Su viejo rival, Montross, había interrogado a Haugg y lo había congelado en carbonita. Buscando en los registros, Fett encontró una llamada del Senador Connus Trell, un político corrupto que encubría el tráfico de “varas letales”. Trell le proveería el nombre de Sebolto, un rey Dug de Malastare y proveedor de la droga. Tras esto, Fett simplemente lo “dejó libre” estando a varios metros sobre el suelo.

En orden para que pudiera acercarse a Malastare, Roz le sugirió llevarle a Sebolto un regalo, una recompensa colocada por éste mismo: Bandix Fust, un contrabandista que, para obtener una sentencia menor, delató a las autoridades de la Repúlica la operación de Sebolto en el sistema Gazzari. Así, Jango se dirigió a la prisión de máxima seguridad del asteroide de Oovoo IV para extraer al prisionero y llevarlo a Malastare. Pero alguien se le había adelantado: una mercenaria se había llevado al prisionero y, por si fuera poco, había comenzado una revuelta en la prisión. Tras salir de la carcel, Jango se dio cuenta de que esta mujer quería robarse su nave, el Legado de Jaster. Sin embargo, la nave fue destruida por una nave patrulla y el escudo de la prisión fue activado, por lo que ambos hicieron un trato para salir del lugar. Afanado con hacerse de esa nave que le había ocasionado una pérdida, se dirigió al hangar, donde robó uno de las seis naves y cubrió su retirada volando el hangar. Este vehículo sería el que se convertiría en el Slave I.

Con el rastreador de la nave desactivado y con el desastre dejado atrás, se asumiría que su medio de fuga había sido destruido con las otras, así que no serían molestados. Una vez fuera de peligro, la mujer se presentó como Zam Wessel, a lo que Jango respondió recriminándole su falta de “sutileza”. Éste sería el comienzo de una relación de compañerismo muy tensa.

Al llegar a Malastare, Zam se dio cuenta de que Jango estaba en medio de un trabajo mayor y acordaron que ella llevaría a Fust para instalarse en el palacio de Sebolto, mientras que Jango se infiltraba por el sendero de la jungla. Cuando llegó al recinto, procedió a perseguirlo hasta su planta de procesamiento de “varas letales”, pero el Dug terminó cayendo en la maquinaria. Al recorrer el complejo, Jango encontró un transporte con inscripciones en Huttesse, el idioma de los señores Hutt de Tatooine. Justo en ese momento, Montross apareció de nuevo y la entrada de Zam le permitió a Jango escapar.

Los dos principales dominantes del planeta eran Jabba y Gardulla, uno de los cuales debía tener una conexión con el Bando Gora. Al capturar a Longo Dos Pistolas, quien tenía un precio sobre su cabeza por encargo de Jabba, Jango logró obtener una audiencia con el Hutt, quien negó tener negocios con el Bando Gora. Esto significaba que era Gardulla a quien debía buscar. Como un encargo adicional, recibió la encomienda de matar a Gardulla.

Al no recibir noticias de Zam, fue él mismo a investigar a su palacio y encontró a su compañera encarcelada. Jango decidió no liberarla, sabiendo que eso podría alertar a alguien, pero Zam creyó que Jango se deshacía de ella y llamó a los guardias. Jango fue capturado, pero logró librarse y llegar hasta Gardulla para quitarle su collar, la llave para su computadora personal, tras lo cual la lanzó al Dragón Krayt del palacio. La información de la computadora estaba encriptada, por lo que la envió a Roz para que la decodificara. Decepcionado de Zam, decidió perdonarle la vida, pero la dejó en su celda.

Jango contactó nuevamente a Roz, sólo para ser respondido por Montross, quien había estado espiando sus comunicaciones. Temiendo por la vida de su amiga, se apresuró hacia la Estación Outland, donde la encontró moribunda. Roz había logrado guardar un mensaje para él con la localización del escondite de Vosa y recibió unas últimas palabras por parte de ella: tener una vida buena y digna. Dispuesto a completar su última cacería, llegó a Kohlma, una de las lunas de Bogden y cuartel principal del Bando Gora. Allí, tuvo su último enfrentamiento con Montross, a quien dejó para que fuera terminado por los esbirros del Bando Gora.

Finalmente, llegó a la citadela de Vosa, pero fue capturado y sometido a una tortura que le dejó las marcas de su rostro. De no hacer algo, se convertiría en un esclavo sin mente. Afortunadamente, Zam apareció y se liberó de sus ataduras, forzando a Vosa a retirarse. Jango la persiguió hasta el salón principal, donde la derrotó haciendo uso de sus habilidades de combate y sus herramientas. Con su presa completamente indefensa, Jango decidió perdonarle la vida, pero una fuerza misteriosa la ahorcó hasta matarla. Se trataba de Tyranus, quien había presenciado su pelea. La competencia había sido organizada para encontrar al mejor guerrero de la galaxia. Sin embargo, Jango no estaba interesado. Su única meta era reclamar su última recompensa. Fue en ese momento que Tyranus le propuso una ambiciosa oferta. A cambio de una suculenta suma de dinero, Jango sería llevado a Kamino para convertirse en el modelo a tomar para una armada de clones. La avaricia hizo que Fett aceptara, pero con una inusual condición. Además de su paga, se le entregaría al primer clon sin alteración para que fuera su hijo. Diferente a los otros, este clon no tendría un proceso de crecimiento acelerado o tratamiento de la docilidad.

De esta forma, ambos cerraron su trato. Los Kaminoanos ofrecieron a Fett instalaciones privadas en su hermética Ciudad Tipoca, lo que hizo que Jango se alejara de la tarea de cazarrecompensas por un tiempo. Este se concentró en la ecuación de su hijo, un clon no alterado genéticamente, llamado Boba. Usando su material genético, los Kaminoanos lograban reproducir sus aptitudes y destrezas en combate para crear miles de soldados clones, cuyo entrenamiento sería supervisado por el mismísimo Fett.

Para el año 22 DBY, Jango fue contratado por el Virrey Gunray de la Federación de Comercio. Gunray quería eliminar a la Senadora Padmé Amidala, quien había sido una piedra en el zapato del neimoidiano por mucho tiempo. Fett, subcontrató el trabajo a su antigua compañera Zam Wessel. La nave de la Senadora había explotado al aterrizar en Coruscant, pero se trataba de un señuelo.

En un segundo intento, Fett le entregó a su colega un par de venenosos kouhuns para que acabara el trabajo. Sin embargo, Obi-Wan Kenobi y Anakin Skywalker, protectores de la Senadora, frustraron el intento de asesinato. Ambos atraparon a Zam, por lo que Jango la mató antes de que lo delatara. Pero Fett no contaba con la resolución de Obi-Wan Kenobi. Jango utilizó un arma exótica para matar a Zam, un dardo venenoso Kaminoano. Nadie pudo dar con el origen del dardo, pero las conecciones en los bajos fondos de Kenobi, lo llevaron en la dirección adecuada.

Jango escapa de Ciudad Tipoca
Jango escapa de Ciudad Tipoca

Kenobi llegó a Kamino, y se enteró de la existencia del Ejército de clones. Tuvo un tenso encuentro verbal con Jango, en una discusión en donde nunca llegaron a revelar sus verdaderas intenciones. Fett decidió abandonar Kamino y le ordenó a Boba a juntar sus pertenencias. Kenobi, luego de comunicar la situación al Consejo Jedi, recibió la orden de apresar a Jango y llevarlo a Coruscant, pero justo cuando se disponía a aprehenderlo, Jango ya preparaba su partida. Ambos tuvieron un cruento enfrentamiento en donde el Jedi se vió muchas veces sorprendido por la cantidad de recursos desplegados por Fett durante la batalla. Jango llegó a escapar a bordo del Slave I, y junto a su hijo arribaron a Geonosis, a reunirse con su misterioso benefactor, Lord Tyranus.

En la ruta hacia Geonosis, Jango y Boba notaron que el caza Jedi de Obi-Wan había emergido del hiperespacio detrás de ellos, seguramente porque el Jedi había colocado un rastreador en su transporte. Jango intentó deshacerse de su persistente oponente entablando un combate espacial en los anillos de asteroides del planeta. A pesar de la cantidad de cargas sísmicas, disparos láser, Obi-Wan logró evitar todo lo que el cazarrecompensas le lanzaba, por lo que decidió acabarlo con un misil y la señal de su enemigo desapareció con una gran explosión. Confiado de haberlo eliminado, Fett aterrizó en la facilidad Separatista. En realidad, Obi-Wan había logrado engañarlo con un truco para evitar ser detectado y continuó la persecución a Fett hasta la superficie del mismo planeta.

Jango es decapitado por Windu
Jango es decapitado por Windu

Kenobi y sus acompañantes fueron capturados en Geonosis, que fue revelado como un fuerte Separatista. Estos iban a ser ejecutados en la arena Petranaki como un espectáculo, pero sus muertes se vieron truncadas con la llegada de una gran cantidad de refuerzos Jedi.

Encargado de la tarea de proteger a Lord Tyranus, Jango entró en combate contra los Jedi. El Maestro Jedi Coleman Trebor logró acercarse a Dooku para matarlo, pero la intervención de Fett evito que cometiera su propósito y de unos disparos repentinos acabó con el Jedi.

Sus habilidades de tiro con sus pistolas blaster eran admirables, pero no lo suficientes como para confrontar al Maestro Jedi Mace Windu. Cuando éste dejó caer su sable por un ataque del reek, Fett vio la oportunidad de abatir al Maestro, una arrogante decisión que marcaría su final. Jango intentó apropiarse del arma el Jedi, pero éste lo regresó a su mano con el uso de la Fuerza. Repentinamente, Fett fue embestido por el reek, lo que descompuso su mochila cohete. Pero en el segundo pase, logró esquivar a la bestia y matarla de un disparo en la cabeza. Windu no le brindó tregua a Fett y se lanzó contra el mercenario. Fett le disparó con su pistola blaster, pero el Maestro deflectó todos sus disparos. De un rápido golpe de sable, la cabeza de Jango fue cortada y su cuerpo inerte cayó en el suelo. El casco de Jango rodó por la polvorienta arena de Geonosis, para ser recogido por un conmocionado y nuevo huérfano Boba Fett.