Jek

  • Afiliación:República Galáctica
  • Origen:Kamino
  • Especie / Género:Humano / Masculino
  • Altura:1.83 metros
  • Armas:Cañón blaster rotatorio Z-6
  • Transporte:Crucero Republicano
  • Apariciones:Universo Expandido

Jek era un especialista en el manejo de armamento pesado, que sirvió en el planeta Coruscant luego del estallido de las Guerras Clónicas. Estaba asignado para la protección de diplomáticos, un trabajo aparentemente poco emocionante. Sin embargo, se vería envuelto de una aventura que no se habrían imaginado al ser asignado como uno de los tres soldados clones que escoltaron al Maestro Yoda.

Jek despliega su poderosa arma
Jek despliega su poderosa arma

Jek era un aficionado a las armas de todo tipo, sobre todo por las de alto poder. Sin embargo, Coruscant no era un frente de batalla activo como los ubicados en los mundos del Borde Exterior en donde la acción prevalecía. Así, su amigo Rys le expresaba sus pareceres acerca de su deber con la República y de sus ganas por viajar fuera de Coruscant para enfrentarse al enemigo Separatista; a lo que Jek le respondía firmemente su convicción del papel que tienen: servir a donde quiera que sean asignados.

Finalmente su deseo se cumplió, cuando fue parte del destacamento, junto a Rys y el teniente Thire, que acompañeó al Maestro Yoda hasta Rugosa, para tratar con el Rey Katuunko una alianza con la República.

Luego de escapar de la emboscada Separatista, aterrizaron en la superficie de la luna a bordo de una cápsula de escape. Sin embargo, estaban adentrándose en otra trampa, y comenzaron una travesía a pie para llegar hasta el punto de reunión. Sin embargo, el camino estaría obstaculizado por las fuerzas droides de Asajj Ventress, quienes los superaban enormemente en número y poder de fuego. Pero ésta sería la oportunidad de Jek para divertirse con su nuevo juguete: un cañón blaster rotatorio Z-6.

En el trayecto, el teniente Thire cayó herido por el disparo de un super droide de batalla B2, pero fue salvado inmediatamente por sus compañeros. Su camino se hizo más difícil llevando a un hombre herido. Jek así como sus compañeros pudieron ver de primera mano las grandes habilidades del Maestro Yoda, quien con su pericia y sabiduría no dejaba de sorprenderlos.

Jek junto a Rys en Rugosa
Jek junto a Rys en Rugosa

En un punto del recorrido, decidieron descanzar y refugiarse en una cueva, donde Yoda les pidió que se quitasen los cascos para ver sus rostros. El teniente Thire, argumentó que ello no tenía sentido porque compartían la misma cara; a lo que el maestro refutó, expresando que en la Fuerza ellos eran diferentes. Así pues el Jedi se dirigió a cada uno de ellos dándoles un consejo que les serviría en adelante. A Jek le dijo lo siguiente: “Jek, preocupado por las armas estás. Las armas no ganan batallas. Tu mente, poderosa es, hmm… ser más listo que los droides puedes”.

Jek y sus compañeros siguieron el camino enfrentando una serie de escollos, hasta llegar a la presencia de Katuunko, en el momento justo para evitar que el rey fuera asesinado por Asajj Ventress. La Jedi Oscura huyó pero el equipo cumplió con su misión, ganándose la confianza del rey Toydariano y obteniendo una gran victoria para la República. Luego de aquella misión junto al Maestro Jedi, los clones verían la guerra con otros ojos.