Katuunko

  • Afiliación:República Galáctica
  • Origen:Toydaria
  • Especie / Género:Toydariano / Masculino
  • Altura:- desconocida -
  • Armas:Espada ceremonial
  • Transporte:Ojo del Ladrón
  • Apariciones:Universo Expandido

El Rey Katuunko era el monarca de Toydaria durante la época de las Guerras Clónicas. Como líder de muchos de los pueblos que se vieron envueltos en las Guerras Clónicas se vio obligado a tomar una posición en favor de uno de los contendientes de este cruento conflicto bélico.

Fue entonces que Katuunko, a bordo de su nave, el Ojo del Ladrón fue contactado por el propio Canciller Supremo Palpatine con el fin de realizar un pacto con la República, para que se permitiera la construcción de una base de suministros en el sistema a cambio de asegurar protección. El rey accedería a una reunión, pero pondría como condición que no buscaba un encuentro en el que se viera presionado, ya fuera intimidado por el cañón de una pistola blaster ni un contingente de clones. El rey, por el contrario, deseaba conocer a un Jedi, del cual había escuchado mucho en el pasado y tenía una gran curiosidad por comprobar si es que sus habilidades eran ciertas. Palpatine accedió y una comitiva fue enviada a la reunión, con un reconocido Jedi a la cabeza.

La cita secreta se daría en la luna de corales secos conocida como Rugosa. Katuunko llegaría al planeta a bordo de su yate real espacial conocido como el Thief’s Eye, junto a dos escoltas toydarianos, para iniciar las negociaciones con el emisario Republicano, quien era el mismísimo Gran Maestro Yoda. Sin embargo, al llegar, no detectaron señales de la llegada del enviado, sospechando de la situación.

Katuunko se encuentra con los Separatistas
Katuunko se encuentra con los Separatistas

Sin embargo, todo no sería como el Jedi esperaba. Los Separatistas dotados de una nueva estación espacial espía ubicada sobre la órbita de Ruusan, habían interceptado la comunicación de Palpatine con Katuunko días antes y estaban advertidos de la reunión.

Cuando Yoda arribó a Rugosa en su nave, ésta fue interceptada por poderosos cruceros del Clan Bancario Intergalactico. Momentos antes la Jedi Oscura Asajj Ventress ya se había autoinvitado a la reunión para contactar a Katuunko con el conde Dooku para que se aliaran con los Separatistas. El mismo Dooku en una comunicación holográfica intentó disuadir a Katuunko de su afiliación con la República, aludiendo la superioridad de sus ejércitos de droides por sobre la República 100 a 1.

Sin embargo, el rey estaba confiado en los relatos acerca de las hazañas y las destrezas del Maestro Jedi. A través de sus electrobinoculares, pudo ver cómo el crucero Republicano abandonaba el sistema temiendo que la reunión se había visto frustrada, elemento que Ventress esgrimía como muestra de debilidad de los Jedi. Pero, Katuunko entonces fue contactado por Yoda, quien había logrado aterrizar en Rugosa usando una cápsula de escape, para asegurarle que sus negociaciones transcurrirían de forma normal.

Fue allí que Ventress retó a Yoda para medir sus fuerzas. Si lograba llegar a donde ellos, Toydaria podría unirse a la República. De lo contrario, si las fuerzas droides lograban capturarlo, Katuunko tendría que acceder a su acuerdo con la Confederación. Conciente del desbalance de fuerzas entre ambos rivales, Katuunko se negaba a forzar al Maestro Jedi a ese tipo de competición, pero éste aceptó el reto; por lo que demandó que fuera una contienda justa.

Katuunko declara su unión con la República
Katuunko declara su unión con la República

Yoda acabaría con todos los escollos que se pusiesen delante de él, mientras Katuunko presenciaba toda la lucha, convenciéndose firmemente de la fortaleza de los Jedi. Inmediatamente, se comunicó con Dooku su apreciación de la contienda: un Jedi no equivalía a cien droides, sino que por lo que había visto era a más de mil. Toydaria se aliaría con la República, y no con aquellos que faltaban a su palabra cobardemente. Un iracundo Dooku, buscando ganarse Toydaria a toda costa, ya fuese con Katuunko o su sucesor, conminaría a su aprendiz oscura Ventress a que matase al rey. Pero justo cuando Asajj se disponía a ejecutar su mandado, la oportuna intervención de Yoda le salvó la vida al toydariano.

Ante su derrota, Asajj hizo explotar un peñasco encima de sus cabezas como distracción para escapar; pero Yoda pudo despejar los escombros y salvar sus vidas. Ahora, la resolución de Katuunko era total: Toydaria sería leal a la República. No fueron necesarias negociaciones, el agradecido toydariano le dio como muestra de buena fe su espada ceremonial como símbolo de su alianza.