Ric Olié

  • Afiliación:República Galáctica
  • Origen:Naboo
  • Especie / Genero:Masculino / Humano
  • Altura:1.83 metros
  • Armas:Pistola blaster
  • Transporte:Caza Estelar Naboo N-1, Crucero Estelar Naboo
  • Apariciones:Episodio I

En el transcurso de la historia galáctica, los pilotos han jugado un papel preponderante dentro del desenlace de los más trascendentales conflictos librados en el espacio; pero quizás el trabajo y sacrificio realizado por muchos de estos no fue del todo reconocido en la magnitud que debería. Uno de estos valerosos pilotos fue el bravo Ric Olié, uno de los gestores que contribuyó a detener la invasión Neimoidiana a Naboo.

El audaz Ric Olié

Olié llegó a ser Comandante de la Fuerza Estelar Especial Real de Naboo. Un habilidoso piloto, capaz de dirigir todos los tipos de vehículos Naboo, Ric se convertiría en piloto personal al servicio de la Reina Padmé Amidala. A pesar de su naturaleza pacifista Naboo, cuando éste se encontraba montado en su Caza Estelar N-1 resultaba ser un gran combatiente.

En su juventud, Olié se ganó el apelativo de “El Temerario Ric”. Él realizaba vuelos cortos para civiles, a bordo de su Skyflipper Sandtek, alrededor de las tierras que rodeaban a su villa natal. Un día, colisionó su Skyflipper en una de las colinas pastosas, situación que desalentaría a cualquiera a aventurarse en la peligrosa carrera de piloto. Sin embargo Ric, construyó un nuevo transporte de las partes viejas de una nave y continuó piloteando. Todo ello lo llevaría a enrolarse en Academia del Sector Chommell, donde iniciaría su carrera oficial como piloto. Debido a su lealtad hacia su planeta natal, rechazó unirse a la Academia de Defensa de la República para unirse a las filas del Cuerpo de Cazas Estelares Real de Naboo.

Ric Olié, piloto de las fuerzas de defensa de Naboo

Sus habilidades adquiridas en la Academia con su gran capacidad como piloto le hicieron diferenciarse rápidamente de sus pares Naboo. Fue entonces promovido a Capitán al mando de Escuadrón de Cazas Principal de Theed, el Escuadrón Bravo. Sería Ric uno de los primeros pilotos en realizar pruebas de campo a bordo de los Cazas Estelares N-1. Más adelante, Ric sería nombrado Capitán de toda la flota de cazas estelares Naboo, incluyendo los Escuadrones Alfa y Eco. Debido a que el Escuadrón Bravo contaba con mayores logros y los mejores pilotos, Olié recibió el título de “Líder Bravo”.

A pesar de su gran capacidad, el trabajo en el pacífico Naboo no era de lo más peligroso. Sin embargo, Ric sabía que si surgía alguna complicación y tuviese que entrar en combate, tenía las de perder. Muchos de los pilotos a cargo de Olié eran simples conductores de transporte, con poca experiencia de combate, lo que los dejaba vulnerables ante una amenaza seria. Por ello, Olié concentró sus esfuerzos en el reclutamiento de nuevos pilotos. A pesar de que Ric tenía la habilidad de reconocer a talentosos voluntarios, tales como Porro Dolphe, y repotenciar sus habilidades nunca era suficiente.

La Ocupación de la Federación de Comercio (32 ABY)

Cuando la Federación de Comercio bloqueó Naboo, con sus poderosos autómatas, poco pudieron hacer las fuerzas de Olié para repeler un ataque de dicha magnitud. Ric y sus pilotos, fueron arrestados por las Fuerzas de la Federación cuando se encontraban en la capital Theed, junto a la Reina Amidala. Sin embargo, los Neimoidianos no pudieron prever la intervención de los Jedi Qui-Gon Jinn y su padawan Obi-Wan Kenobi, quienes rescataron a Amidala, Olié, Panaka y sus fuerzas de seguridad. Sin mucho tiempo para analizar la situación, se dieron cuenta que Naboo no era un lugar seguro para la Reina, por lo que debían huir de inmediato. Fue Olié, quien a bordo de la Nave Real de Amidala, condujo la huida de la capital.

El objetivo sería llegar hasta Coruscant, capital de la República en donde la Reina podría exponer su caso ante el Senado Galáctico. Sin embargo, la Federación de Comercio había desplegado un bloqueo espacial sobre la órbita del planeta con sus poderosas naves. Éste era el reto que tanto había estado esperando Olié toda su vida. Él se enfrentaría a una flota de acorazados a bordo de un simple transporte.

Ric Olié le enseña al joven Anakin los controles del crucero Naboo

A pesar de sus esfuerzos, la nave fue impactada rápidamente, dañándose su generador de escudos. Si no fuese por la eficiente y hasta azarosa participación del droide astromecánico R2-D2, la nave hubiese caído. Los Naboo junto a los Jedi finalmente lograrían atravesar el bloqueo, pero durante el escape el hiperimpulsor sufrió un severo daño que no les permitiría llegar hasta Coruscant. Fue entonces que Kenobi propuso aterrizar en Tatooine, un planeta desértico donde la República no tenía participación alguna, para realizar las reparaciones debidas. Luego de unos días, tras lograr conseguir las partes y a un nuevo miembro de la tripulación (el joven Anakin Skywalker), Olié pudo hacer partir la nave del planeta con rumbo a Coruscant. El nuevo tripulante de la nave, un piloto de pods de carreras en su planeta natal, mostraba gran interés sobre los controles de la nave que comandaba Ric. Olié inmediatamente se dio cuenta de las habilidades del muchacho ofreciéndole unas cortas lecciones de vuelo mientras llegaban a la capital.

Ya en el planeta Coruscant, los Naboo no encontrarían la solución a sus problemas, por lo que la Reina decidiría volver al planeta y manejar de manera directa el asunto con la Federación. Olié nuevamente piloteó la Nave Real hacia Naboo, para confrontar de manera directa a los invasores. Al volver al planeta, ya el bloqueo había sido minimizado considerablemente, por lo que no fue un gran problema para Ric aterrizar en el planeta.

La Recuperación de Naboo

El regreso a Naboo no había sido un movimiento en falso de Amidala. Ella tenía esbozada toda una estrategia para recuperar su lugar. La Gran Armada Gungan enfrentaría a los droides de combate en las afueras de Theed, creando una distracción; mientras que ella junto a Panaka y los Jedi capturarían al Virrey Nute Gunray obligándolo a firmar un tratado. Por otro lado la tarea de Olié y los pilotos sería crucial, ellos debían recuperar los Cazas Estelares N-1 ubicados en los hangares del palacio y así volar hasta la órbita del planeta y destruir la nave de control droide. Tras dicho movimiento todas las fuerzas droides se desactivarían dejando expuestos a los Neimoidianos y salvando a los Gungans de una certera muerte.

El Líder Bravo al mando de los cazas durante la Batalla de Naboo

El plan caminaría tal como había sido planeado. La Reina y los Jedi liberarían a los pilotos en el hangar de Theed; Olié y sus pilotos abordarían los Cazas Estelares N-1 para dirigirse a la nave de control droide de la Federación. De inmediato la batalla espacial se libró, Olié transmitió las coordenadas de ataque, indicando que el objetivo a atacar era la nave de control droide. Las hordas de Cazas Estelares Droides Buitre arremetieron contra las naves Naboo. Las pérdidas por parte de los Naboo comenzaron a elevarse rápidamente, en los planes trazados no habían considerado la fortaleza del escudo deflector de la nave de control droide, el cual la convertía en un objetivo impenetrable. Pero cuando la batalla ya parecía perdida, un caza abordado por el joven Anakin Skywalker logró internarse dentro de la nave de control y destruirla, acabando con la amenaza autómata en el planeta. El Escuadrón Bravo jubiloso retornó hacia su planeta.

Las celebraciones continuaron en Theed y por muchos años se comentó acerca del valeroso Escuadrón Bravo y su joven piloto Skywalker. Poco se conoce sobre lo que ocurrió con Olié tras estos hechos; es más no son conocidas las acciones de Ric durante las Guerras Clónicas, pero quedará en la historia como un gran piloto, gestor de la liberación de Naboo y uno de los primeros mentores de aquel joven piloto quien se convertiría más adelante en el temible Darth Vader.