Satine Kryze

  • Afiliación:Mandalore
  • Origen:Kalevala
  • Especie / Genero:Humana / Femenino
  • Altura:1.77 metros
  • Armas:Desactivador droide
  • Transporte:Coronet
  • Apariciones:The Clone Wars

La Duquesa Satine Kryze fue una de las políticas más revolucionarias en la historia de Mandalore, debido a las intenciones de mantener a su planeta fuera de su pasado violento en una de las épocas más convulsionadas de la galaxia: las Guerras Clónicas. Una lideresa con un gran sentido de la responsabilidad y conducida por sus ideales pacifistas, Satine velaba por el bienestar de su pueblo con una gran tenacidad y firmeza, llegando a tomar las acciones necesarias contra todo aquello que amenazara su planeta. Sin embargo, su lucha por la construcción de un nuevo Mandalore se vería enfrentada no sólo por la subversión, sino también por la profunda corrupción y la desidia de sus semejantes.

La Duquesa Satine Kryze, lideresa de Mandalore
La Duquesa Satine Kryze, lideresa de Mandalore

De su juventud se conoce poco, aunque resalta la cercanía que sostuvo con el Jedi Obi-Wan Kenobi, acercamiento que llevó a ambos a tomar una seria decisión sobre su futuro. Satine conoció a Obi-Wan durante su permanencia de un año en Mandalore, donde el joven Jedi, Padawan por entonces, participó apoyando a su Maestro Qui-Gon Jinn. Ambos Jedi fueron enviados por la República para proteger a la joven Satine de los agresivos insurgentes que amenazaban su planeta. Por esa razón, Satine y Kenobi maduraron juntos, desarrollando un fuerte lazo que sólo se rompió cuando Kenobi fue reasignado a otra misión. La relación entre ambos fue tan fuerte que mucho tiempo después Kenobi aceptaría que habría abandonado la Orden Jedi si Satine le hubiera pedido permanecer con ella.

Luego de este período, Satine continuó con la reconstrucción de su mundo gobernando con el apoyo de varios ministros a diferencia del sistema de clanes que habían gobernado Mandalore. Sin embargo, esta nueva postura no demoraría en encontrar oposición en movimientos clandestinos como el Death Watch, una ramificación militar derrotada durante la Guerra Civil Mandaloriana. Satine logro que los Nuevos Mandalorianos, ubicados en su planeta natal Kalevala, y en Sundari, la capital de Mandalore, manejaran el desarrollo de Mandalore, logrando el progreso y prosperidad del sistema, generando el cambio a una sociedad moderna y pacifista. Satine también logró uno de los golpes favorables más importantes atacando los cimientos del Death Watch, logrando debilitarlos y trasladando a los miembros sobrevivientes a la luna de Mandalore, Concordia. Sin embargo, aún sufría de diferentes atentados contra su vida o contra elementos de su gobierno por parte de la facción disidente.

La Duquesa Satine, forjadora del Nuevo Mandalore
La Duquesa Satine, forjadora del Nuevo Mandalore

Pero si los cambios en Mandalore habían sido el resultado de fuertes disputas, la pacífica estabilidad lograda era algo reciente y frágil como para soportar otro gran conflicto que no afectaba solamente al Sistema Mandalore, sino a la galaxia entera. Las Guerras Clónicas se habían iniciado enfrentando a la República contra una facción disidente, la Confederación de Sistemas Independientes. Este grupo conocido como Separatistas había puesto de manifiesto su poderío durante la Batalla de Geonosis, lugar donde la República también puso en acción a su flamante Ejército Clon. Esta guerra arrastró a una gran cantidad de planetas a alinearse por alguno de los dos bandos, lo cual significaba para la Duquesa Satine y el sistema Mandalore un gran retroceso, pues ponía en peligro la paz lograda con tanto sacrificio. Obligada por esto, Satine en representación del Concilio de Sistemas Neutrales se vio obligada a presentar su postura de neutralidad ante la guerra.

La postura de Satine hizo correr rumores de que en secreto se creaba un ejército pro Separatista en Mandalore, por lo cual se envió al Jedi Obi-Wan Kenobi a investigar la situación antes de iniciar una invasión. Adicionalmente, el desterrados Death Watch tenía sus propios planes. Respaldados por el Conde Dooku, la facción rebelde buscaba desestabilizar la situación del planeta con el fin de acentuar  la interferencia de la República en el planeta. La presencia de Kenobi trajo cierta calma a Satine, pero ésta no duró demasiado pues atentados terroristas realizado por el Death Watch se iniciaron en la misma capital de Mandalore. El responsable del atentado fue acorralado por Kenobi pero decidió quitarse la vida arrojándose desde lo alto de una edificación. Antes de morir logró pronunciar unas palabras, las cuales fueron reconocidas por Satine como pertenecientes al dialecto de Concordia.

El reencuentro de Satine con Obi-Wan Kenobi
El reencuentro de Satine con Obi-Wan Kenobi

Presionados por esto, Satine y Obi-Wan viajaron a Concordia en busca de pistas que los lleven hacia la facción rebelde Mandaloriana. En el lugar fueron recibidos por el gobernador local, Pre Vizsla, quien se comprometió a realizar los arreglos del funeral para el agresor muerto. Obi-Wan decide investigar en la zona de las minas abandonadas, pero Satine no estaba de acuerdo. Aún así Obi-Wan se marcha, pero antes le deja un transmisor para mantener el contacto. Mientras Obi-Wan realizaba la investigación, Satine asistió a una cena con el Gobernador Vizsla con quien conversa sobre los acontecimientos que se ciernen sobre Mandalore. Vizsla le dijo que si los Death Watch pretendían desestabilizar Mandalore, debían tener el respaldo de un alto líder Separatista para ello u sugirió que atraer la atención de tal líder significaría un halago para Satine.

Durante la cena, Obi-Wan le informó a Satine que había sido capturado por un grupo de comandos del Death Watch y que se encontraba a punto de ser asesinado. Satine se libró de Vizsla y partió inmediatamente hacia las coordenadas indicadas por Kenobi. Poco antes de que Kenobi muriera triturado, Satine logró rescatarlo pero luego fueron emboscados nuevamente por el Death Watch. Al lograr librarse de ellos, ambos escaparon por un elevador, pero al salir debían enfrentarse a más soldados del Death Watch y al líder de ellos, quien resultó ser el mismísimo Pre Vizsla. Vizsla la acusó a Satine de haber destruido el glorioso pasado Mandaloriano y luego se enfrenta a Kenobi. El sable oscuro de Vizsla fue interceptado por Kenobi, quien tomó la delantera en la batalla, por lo que Vizsla ordenó a sus soldados lanzar los misiles de sus jetpacks. Obi-Wan y Satine lograron escapar por el elevador, pero Vizsla ordenó la retirada, seguro de poder enfrentar a la Duquesa en un futuro no muy lejano.

Satine y Obi-Wan son atacados por droides asesinos
Satine y Obi-Wan son atacados por droides asesinos

Inmediatamente después del enfrentamiento, el Jedi y la Duquesa se marcharon hacia Sundari y prepararon su viaje a Coruscant con la intención de informar sobre la postura pacifista en el conflicto. Kenobi le advirtió que los Separatistas debían estar detrás de Death Watch y que una postura pacifista sería difícil de sostener en la guerra, lo cual enfureció a Satine. Luego ambos partieron a Coruscant a bordo del Coronet. Al dar el salto al hiperespacio, Satine llamó a los Jedi Anakin Skywalker y Obi-Wan Kenobi a la sala del trono. En el lugar, discutió con Obi-Wan sobre lo contradictorio que era defender la paz con participar en la guerra.

Durante la cena, un droide asesino atacó a los presentes. El droide es detenido por Kenobi, pero logra liberar pequeños droides asesinos, y Satine tuvo que usar su desactivador para defenderse de sus atacantes. Luego de librarse de la amenaza, Satine accedió a la petición de Obi-Wan de emplear a un droide restante para determinar quién era el culpable de infiltrarlos en la nave. El pequeño robot fue llevado a lo largo de la mesa entre los comensales hasta identificar al Senador Tal Merrik, con lo cual fue delatado como el responsable.

Satine es retenida como rehén por el Senador Tal Merrik
Satine es retenida como rehén por el Senador Tal Merrik

Satine fue tomada como rehén por Merrik, quien trató de escapar hacia el puente. Obi-Wan enfrentó al traidor, pero éste ya había planeado la destrucción de la nave. Al verse acorralado, Merrik amenazó con destruir la nave mientras se alejaba con Satine. En medio de la difícil situación, Satine le declaró su amor a Obi-Wan y el Jedi le respondió expresando el mismo sentimiento. La revelación hizo que Merrik descuidara su guardia, ocasionando que Satine tomara control de la situación al coger la pistola blaster de su agresor. Sin embargo, se encontraba en una encrucijada, ya que si ella lo mataba estaría traicionando los principios pacifistas que profesaba. De la misma manera, le dijo a Obi-Wan que de eliminarlo, se portaría como un asesino a sangre fría frente a su amada. Pero Terrik no esperaba la llegada sorpresiva de Anakin Skywalker, quien lo atravesó con su espada por la espalda. La muerte tomó por sorpresa a Obi-Wan y Satine, pero Anakin se defendió diciendo que solo había eliminado a alguien que deseaba hacer explotar la nave.

Solucionado el impase en el viaje, los pasajeros llegaron a Coruscant, donde inmediatamente se hicieron los arreglos para que Satine se presentara ante el Senado. Sin embargo, el Death Watch era percibido como una fuerza poderosa para afirmar la posición de establecer la presencia militar de la República. Satine opina de manera diferente, pero Palpatine presentó una grabación del fallecido ministro Jerec, quien imploraba por la ayuda de la República, ya que el problema del Death Watch es demasiado grande para manejarse. Satine solo atinó a quedar callada para no contradecir a un ministro recién fallecido, pero le quedaba la duda al escuchar semejantes palabras de alguien leal. El Senado luego propuso votar por la ocupación de Mandalore en una sesión posterior.

Enfurecida, Satine se retiró junto con su seguridad sin acercarse donde Obi-Wan, pero el speeder que la trasladaba había sido cubierto de explosivos. Luego de un breve recorrido, los explosivos fueron detonados por un asesino del Death Watch. Afortunadamente el speeder logró aterrizar y se puso a Satine a salvo, pero lamentablemente el conductor no corrió la misma suerte. Luego del atentado, Satine se reunión con el Canciller Palpatine, pero Mas Amedda indicó que el atentado es otra prueba más de que Mandalore necesita la ayuda de la República. Al retirarse de las oficinas, Satine se reunió con Obi-Wan y Padmé, quien le informó que la votación para la invasión de Mandalore será al día siguiente.

La Duquesa Satine se presenta ante el Senado Galáctico
La Duquesa Satine se presenta ante el Senado Galáctico

En busca de pruebas para salvar a su mundo de la intervención Republicana, Satine se dirigió a las zonas bajas de Coruscant con el Ministro de Inteligencia Davu Golec, quien le hizo llegar la grabación original del fallecido Jerec. Lamentablemente Golec fue asesinado por un miembro del Death Watch. Satine se preparó para disparar, pero al haber presencia de la seguridad de Coruscant decidió abstenerse. Luego, acordó reunirse con Kenobi para pedirle ayuda. Ambos decidieron planificar la manera de llegar al Senado, cuando el asesino del Death Watch lanzó una bomba termal, generando el caos. Satine se rindió ante la guardia de Coruscant, mientras Obi-Wan se marchaba hacia el Senado. Afortunadamente Obi-Wan logró entregar el disco a la Senadora Amidala, quien pudo difundir el mensaje verdadero de Jerec ante el Senado. Inmediatamente, al ver que el mensaje completo no reflejaba un posible peligro de los Death Watch, el Senado decidió no iniciar la invasión de Mandalore.

Tras haber conseguido la neutralidad para el sistema Mandalore, la Duquesa Satine Kryze ha logrado mantener a su planeta al margen de la guerra. Pero el apoyo para su gente se vió disminuido con la creciente dificultad de apertura de las líneas comerciales para su planeta, con lo cual se recurría al mercado negro para conseguir provisiones. En medio de la crisis, recibió a su amiga Padmé en una visita diplomática. Durante una reunión ministerial, donde se discutían los efectos de la guerra para Mandalore y la corrupción generada a partir del trato con el mercado negro, la Duquesa le dio luz verde a Padmé para intervenir. Pero esto generó más rechazo por parte del consejo y los ministros montaron en cólera. Satine, indignada de las constantes discusiones sin soluciones efectivas, decidió suspender la sesión.

Satine recibe la llegada de su amiga, la Senadora Amidala
Satine recibe la llegada de su amiga, la Senadora Amidala

Durante una cena, Satine le preguntó a Amidala acerca de sus inquietudes sobre la guerra. Para Satine, el problema llegaba hasta el ámbito político, con la corrupción y la avaricia metida profundamente dentro del sistema de la República. Entonces la Duquesa la invitó a acompañarla a visitar un nuevo hospital que ha sido recientemente inaugurado. Sin embargo, cuando fueron a la mañana siguiente, se encontraron en medio de una crisis médica. El doctor Zak Zaz, les informó que varios niños provenientes de una misma escuela, presentaban síntomas de envenenamiento. Contrario a la postura del primer ministro Almec, quien presumía que podría tratarse del Death Watch, la Duquesa no creía que se tratara de un acto terrorista, pues sus atentados se han limitado solo a su persona y la administración del planeta. Satine urgió a Almec a tomar medidas inmediatas, pero lo que más le inquietaba era la poca preocupación que mostró su primer ministro por la situación de los niños.

Fue así que, junto con Padmé, decidió tomar cartas en el asunto. Sabiendo que no podía confiar en la gente de su gobierno, Satine convocó a su guardia personal para asignarles una misión de carácter expresamente confidencial. Debían investigaran diferentes lugares para encontrar indicios que les permitiera dar con la causa de la intoxicación que se había desatado. Padmé y Satine comenzaron inspeccionando en una escuela, donde se reunieron con el superintendente. Al darse cuenta de que la causa era el Té mezclado con una sustancia conocida como Slabin, procedieron a revisar el registro de importaciones de la escuela. La preocupación de Satine aumentaba, pues esta crisis revelaba lo profundo que la corrupción se había adentrado en el sistema.

Satine alista a su guardia personal para una misión
Satine alista a su guardia personal para una misión

Sin embargo, cuando descubrieron que los registros habían sido borrados, el superintendente intentó escapar, pero fue detenido e interrogado. La pista los llevó a un intermediario llamado Siddiq, quien les dijo que el té fue obtenido por comerciantes Moogan. Una de las entregas estaba programada para esa misma noche, por lo que Satine y Padmé se dirigieron al puerto, donde fueron testigos de cómo los Moogan descargaban su mercadería y procedían a sobornar al oficial aduanero. Pero en vez de detenerlos, Satine decidió esperar a ver qué más sucede y ver hasta dónde llega la corrupción en la línea de mando.

A la mañana siguiente, el capitán del puerto fue llamado para compadecer ante la Duquesa Satine. A pesar de que el oficial negaba tener conocimiento de lo que ocurría en su puerto, Satine exigió que le demostrara que no estaba implicado tomando acciones efectivas ante esa situación.

Entonces, volvieron al puerto, donde encontraron a dos guardias vigilando un depósito. Cuando la misma Duquesa exigió que se les abrieran las puertas, estos intentaron atacarla, pero fueron neutralizados y arrestados. Al abrir la puerta, descubrieron la operación ilegal que tenía lugar en el interior y se desató un tiroteo entre los contrabandistas y la guardia de Mandalore. Después de detener a todos los delincuentes, Satine ordenó quemar todo el almacén en el acto.

Satine y Padmé le informaron al primer ministro Almec que los responsables de la intoxicación masiva no fueron el Death Watch, sino un grupo de contrabandistas. Sin embargo, a pesar de que el misterio había sido resuelto, Satine sabía que el problema no había terminado, ya que la corrupción aún seguía impune en su gobierno. De no solucionar el problema, Mandalore podría perderse completamente. Por eso, cuando se despedía de Amidala, le propuso que un Jedi puede trabajar de forma encubierta en la Academia.

Aunque Satine continuó su lucha para salvar a Mandalore de la guerra, se desconoce su destino, aunque la aparición en el futuro de nuevos clanes guerreros Mandalorianos podría indicar que no tuvo éxito con su misión.