Sebulba

  • Afiliación:- ninguna -
  • Origen:Malastare
  • Especie / Genero:Dug / Masculino
  • Altura:1.12 metros
  • Armas:- desconocida -
  • Transporte:Plug F Mamut de Collor Pondrat, Vaina de carreras
  • Apariciones:Episodio I

Sebulba, uno de los pilotos de pods de carrera, más despreciables y a la vez aclamados de la historia. Sebulba era un dug, una extraña raza la cual para desplazarse utilizaba sus largas extremidades superiores como patas. Este era el campeón de carreras de pods del Borde Exterior, durante la época previa a la caída de la República. Sus habilidades para el manejo y sus astutas y truculentas artimañas lo hacían casi invencible.

Nació en el planeta Malastare, en un pequeño pueblo llamado Pixwilto. Tal cual como los de su especie, Sebulba poseía un mal carácter y siempre se mostraba amenazante, lo cual le había hecho ganar una reputación de matón. El dug era avaricioso y tenían unas desmedidas ansias por escapar de la vida monótona y rural que llevaba en su pueblo natal.

Así pues se adentró cada vez más en las carreras de pods, hasta tomarlo como su profesión. Sebulba enseguida se dio cuenta de que si jugaba limpio nunca alcanzaría, ni mantendría una posición destacada en las carreras. Fue por esto que entonces, comenzó a dedicar su tiempo en el desarrollo de métodos sutiles y eficaces para deshacerse de sus adversarios en las carreras. Aunque en ocasiones manipulaba los vehículos de sus rivales antes de la carrera, normalmente prefería emplear modos más sofisticados y efectivos. Con este fin, nació el pod de Sebulba, un Plug F Mamut de Collor Pondrat de color naranja brillante. Una máquina de temer, que estaba equipada con varios lanzallamas (que utilizaba para carbonizar a sus oponentes cuando querían sobrepasarlo), sierras (que le permitían cortar los cables que sujetaban a los pods enemigos) y otras artimañas más. Sin ser esto suficiente los pesados motores Medio-X de su pod, eran capaces de echar a golpes de la pista a cualquier competidor.

A pesar de sus malas artes. Sebulba era uno de los corredores de pods más populares del circuito. Ofrecía un gran espectáculo, y contaba con una gran fanaticada, a la cual siempre saludaba durante sus carreras. Se sabía que el dug tendía emboscadas a sus contendientes cuando no era observado por los droides cámara, por lo que su presencia siempre garantizaba emoción a la carrera; el público sabía que con Sebulba verían algún accidente.

Era tanta la celebridad del dug que en sus visitas a Mos Espa (en Tatooine) siempre generaba gran expectación entre sus seguidores. Cuando comía en algún restaurante, como por ejemplo en el café de la calle Akim Munch en Mos Espa, los alrededores se abarrotaban de curiosos y a menudo tenía que salir por la puerta de atrás, por miedo a ser aplastado por la multitud. A pesar de estos inconvenientes, el gigantesco ego de Sebulba no paraba de crecer con estas atenciones.

Si el comportamiento de Sebulba era pésimo durante las carreras, sus acciones fuera del circuito no eran menos detestables. Estaba implicado en el comercio de esclavos y transportaba mercancía de planeta en planeta, aprovechándose de sus credenciales como corredor, que utilizaba como tapadera. Alguna vez se supo que incluso había empleado a unos criminales Abyssin y Sakiyan para raptar a niños en Tatooine, los cuales más tarde comerció en los territorios del borde exterior.

El éxito de Sebulba en los circuitos de carreras y las restantes repugnantes actividades lo convirtieron en un dug acaudalado. Aunque se gastaba casi todas sus ganancias en mejorar su pod, se aseguraba de no perder las comodidades y el lujo que le proporcionaba el dinero. Incluso compro un par de masajistas T’wilek gemelas, llamadas Ann y Tan Gella. Con el fin de sacar partido de su inversión pagó a un ebanista de Mos Espa para que le construya una silla de masaje especialmente diseñada para su peculiar físico.

Una gran carrera se avecinaba en Tatooine, el clásico de Boonta Eve. Sebulba se enfrentaría al niño humano Anakin Skywalker quien alguna vez le había arruinado un tráfico de esclavos, y al cual por ende tenía un gran desprecio. Un encuentro en las calles de Mos Espa se dio entre ambos contendientes cuando el niño defendió a un forastero gungan llamado Jar Jar Binks, de que el dug le propine una paliza, por sus torpes actos.

El día de la carrera llegó y los pods se encontraban en el punto de partida. Sebulba aprovechó una distracción y saboteó el pod de Skywalker. La carrera empezó y Sebulba como de costumbre tomó la delantera, apoyado por una gran multitud de seguidores. El pod de Skywalker finalmente logró arrancar y comenzó a darle persecución al líder de la carrera. La carrera se tornó peligrosa, espectaculares choques, la mayoría de ellos ocasionados por el mismo Sebulba, ponían la nota picante a la competición. A pesar de la pericia del experimentado dug, el joven Skywalker lo logró alcanzar y la carrera fue mano a mano. Sebulba trató de desbaratar el pod de Anakin, pero en su intento hizo que los cables de sujeción de ambos pods se enredaran evitando que ambas máquinas se puedan separar. Anakin en una astuta manibra logró liberarse faltando poco para la meta, pero Sebulba no pudo recuperarse. Los inmensos motores de su pod salieron despedidos, cuando los cables de su nave se rompieron. Por suerte, Sebulba salió ileso pero derrotado.

Después de la Carrera de Boonta Eve, durante la cual su pod quedó hecho trizas. Sebulba siguió compitiendo y compró el pod de carreras de Anakin Skywalker a Qui-Gon Jinn. Debido a sus acciones en Boonta, Sebulba fue forzado a re-clasificar para eventos mayores en el circuito profesional de pods.

Años después de la Batalla de Naboo, en el continente Sur de Malastare, se construyó un circuito de carreras llamado “El legado de Sebulba”, diseñado por él mismo quien eligió también el nombre de las instalaciones. Sebulba tuvo muchos hijos y nietos durante su vida, dentro de ellos destacó su nieto Pugwis, quien siguió sus pasos en las competencias de pods. Pero el destino estaba marcado para Sebulba, quien murió en un fatal choque durante su “tour de venganza”, conduciendo su pod de carreras.