Concurso de Fan Fiction 2006: 1er Finalista

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Centro de Coruscant, campo de entrenamiento de la academia intergaláctica…

– ¡¡¡Esto si es volar Cliff!!!

– Y aun no has visto nada… – Respondió con una sonrisa Cliff Marcon , un joven novato recién nombrado teniente en la academia intergaláctica.

Era media tarde y el muchacho pilotaba un F-32 Starfighter una nave, bastante antigua para la época …

Ya desde tiempos antiguos, los Jedi, caballeros guardianes de la paz en esta recién formada república, representaban muchas veces habilidades distinguibles en cuanto a pilotar un starship se refiere, y Jaican Jinx no era la excepción, con un casco un tanto colorido, y una gota de sudor en la frente sobrepasaba por arriba la nave compañera, mientras hacia piruetas en los cielos, tratando de sorprender a su compañero de vuelo, Cliff lo miraba con una sonrisa retorcida, tratando de aparentar que nada le parecía mucho, y esperando su turno para demostrar las suyas.

– Ja ja ja, volar no es solo darse vueltas mi amigo Jedi – Dijo sonriendo Cliff.

– Espera que ya te mostrare a que me refiero, . umm, un momento – Titubeo sorprendido Jaican.

– Jaican Jinx, se te solicita en el consejo ahora mismo, no demores tu llegada, esta ves los maestros no toleraran otra tardanza – Se refirió con voz autoritaria una imagen holográfica salida de una pequeña pantalla en el interior de la nave.

– Así lo haré maestro. Respondió Jaican….. bueno Cliff dejaremos tu derrota para otra ocasión… nos vemos pronto…

– P… P… Pero. Eso no es justo, a mí me suena a que estas huyendo…. jjeje.

La noche caía sobre Coruscant y dentro del salón circular los altos mandos Jedi se empezaban a impacientar… un abrumado caballero, irrumpió en el salón con mucha prisa…

– Disculpen maestros, un problema con el propulsor de mi speeder – dijo el caballero Jedi Jaican Jinx, aun agitado por la prisa.

– Deja las explicaciones para después Jedi Jinx, te hemos mandado venir por algo más importante que un propulsor. Como sabrás el maestro Cendor Vela aun no a regresado de Suria, y desde ayer hemos perdido comunicación con él – refuto presuroso el maestro Solsar al recientemente graduado Jedi.

– Eso es imposible maestro… ¿aun no ha regresado?, No puede tomar tanto tiempo una simple disputa local. La Holonet informa que los problemas en Suria están peores pero le aseguro que el maestro Vela, esta bien, es el un gran Jedi.

– No son sus habilidades las que están en duda, sino su integridad. Parece que los problemas se tornan cada ves peor, por eso es que te hemos mandado llamar, iras a Suria y encontraras al maestro Cendor, luego informaras al consejo y recibirás instrucciones.

– Así lo haré maestro..

– El teniente Marcon será tu guía.

Suria siempre fue un planeta pacifico pero las recientes disputas por unas minas de explotación de Rhon han hecho que los dos bandos de las ciudades vecinas se enfrenten como enemigos.

– Quédate en la nave R4, Cliff ¿hacia qué dirección esta la ciudad? – Dijo Jaican.

– Será mejor que suba y mire.

Jaican subió la pequeña montaña agarrándose de las piedras regadas y un sin fin de luces se acomodo frente a sus ojos, era una batalla sangrienta la que se libraba en la ciudad, los centros volaban por pedazos y las paredes se caían efecto de los blasters disparados a matar, los niños corrían asustados a sus hogares que retumbaban por el fragor de la batalla, Jaican no podía salir de su asombro.

-¡Es una batalla! No podremos entrar hoy, dijo Jaican

-¡Lo sé!.- Admitió corto el teniente Cliff – mañana en la mañana entraremos en busca del maestro Cendor.

La mañana siguiente empezó muy rápido para Jaican sus ansias de cumplir la misión lo hicieron levantarse muy temprano. “Cliff, quédate con la nave y espera mis instrucciones, bajare a la ciudad”…

Habían gotas de agua y una espesa humedad esa mañana fría en Suria, Los cuerpos regados por el suelo expedían un nauseabundo olor, que revelaban la ferocidad de una batalla, los dos bandos se habían retirado sin victoria aparente, solo derrota, pues sus cadáveres yacían en el suelo pudriéndose. Jaican volteó la mirada por un extraño sonido y una vos aguda un tanto temblorosa murmurando.. Jaican se agachó cautelosamente aunque no sintió maldad alguna en aquella presencia, se inclinó en cuclillas, y vio a una asustada citadita escondida y tiritando de frió detrás de una mesa de madera muy maltratada, “pero si es solo una niña” pensó, y con una sonrisa le dijo:

– No temas no te haré daño, ¿Cuál es tu nombre?

– Suma Shi – dijo aun temblando la niña y escondiendo la cara detrás de sus rodillas.

– Mi nombre es Jaican Jinx , caballero Jedi de la nueva república, ¿dónde están tus padres?

– No tengo padres ya señor, ahora son solo dos cuerpos tirados en la acera, esta guerra se llevó todo, no sé que le hicimos a los de Oc Tell para que nos odien tanto, pero tu nos salvarás ¿verdad señor???, ¡¡Sacarás tu espada y matarás a todos los malos!!

– No estoy acá para decidir de qué bando esta la república, si no para llegar aun acuerdo con los dos… te aseguro que esta tonta disputa terminará pronto… Párate vendrás conmigo mientras reconozco el área.

Jaican se llevo a la niña mientras esta le iba contando como los Oc Tell reclamaban su ciudad como propia alegando que ellos llegaron primero a este mundo, y por lo tanto las minas eran suyas, y no había lugar a protesta y como veían a los Surius como simples “Huéspedes” en su mundo.

– Que hacías en medio de la batalla, no tienes algún pariente o amigo.

– Todos los Surius huyeron hacia la ensenada, ahí aguardan y se esconden, ayer fue su ultimo ataque…pe.. pero no funcionó – sollozó la niña con lagrimas en los ojos.

– ¿En donde esta la ensenada?- pregunto Jaican.

– Justo detrás de la orilla del monte Cleir, es una fortaleza muy antigua.. ahí los Oc Tell no pueden entrar no saben como traspasar las murallas…, el.. el… otro señor nos prometió que esto acabaría pronto, pero se que mi pueblo ya no puede más

– Que otro señor. – preguntó sorprendido Jaican.

– El otro señor que se viste como usted, y tiene también su espada.

“¡Cendor!!” pensó Jaican mientras seguía a la niña.. “llévame con el pronto” le dijo mientras se emprendieron en el camino.

Al llegar, justo detrás y pegada a una montaña, una gran fortaleza se levantó frente a sus ojos, de paredes grises y muy altas con una imponente presencia frente al desértico paisaje. La niña le mostró la entrada y dio tres toques por debajo de una roca grande recostada sobre las paredes, inmediatamente una parte de la roca se levantó y un control apareció con una pequeña pantalla.

– ¡Señor, es una niña!- dijo presuroso el sargento Chichirpa

– ¡Déjala pasar debe ser un sobreviviente! – exclamó Cromp – ¡espera está con alguien mas! ¡Déjame a mi!¿, ¿Quién eres extraño??

– Mi nombre es Jaican Jinx caballero Jedi de la Nueva República, estoy buscando el Maestro Cendor Vela.

– Déjenlo pasar…, es otro de la república.- dijo con bajo ánimo Cromp.

Ya adentro un paisaje desolador se retumbaba en los sentidos de Jaican, las pilas de heridos se tendían por el suelo, y los lamentos del dolor de las heridas se clavaban en la cabeza del Jedi como dagas. Era algo horrible para un Jedi ver tanto sufrimiento de un pueblo abatido por la avaricia del otro.

– Como verá Jedi, mi pueblo esta destruido, mi ciudad en ruinas y mis soldados muriéndose – dijo abolido Cromp, gobernador de Suria.

– No se preocupe, la república asistirá sus demandas, y su pueblo tendrá paz.

– ¡Ja! ¿La república???, ¿qué ha hecho la república??, ¿nos envía a un solo hombre esperando que él termine esta guerra?, me atrevo a decir que con el imperio todo estaba mejor, había dictadura, ¡pero al menos teníamos orden!!!, ¡el imperio nunca hubiera permitido una disputa así!, ¿Negociaciones?, nuestro pueblo se destruye y ustedes quieren llegar a un acuerdo con los asesinos.

– Mssssmm – suspiró Jaican muy serio – Al menos déjeme ver a ese “único Hombre” que le envió la república.

El gobernador los guió hasta una sala muy precaria en la que tendía sentado sobre el suelo un hombre de apariencia muy desolada, su mirada baja observando la nada y los ojos caídos reflejando el horror que había vivido.. “¡Cendor!” grito Jaican emocionado.

– ¡Jaican!!! Gracias a la fuerza, mi starship fue destruida, y no tengo comunicaciones, todas las que salgan de esta ciudad serán bloqueadas.

– No te preocupes, ahora informaré al consejo que te he hallado y podrás regresar.

– ¿Regresar?, ¡No!, no puedo irme, ¡no puedo abandonar a esta gente!

– El consejo pide tu retorno, no puedes quedarte…. Cliff, ¿me copias? ¿Cliff?, ¿¡Cliff, estas ahí!!!???… grito Jaican hablando por su intercomunicador.

¡¡¡SEÑOR HUMO EN EL BORDE DE LA CIUDAD!!!” gritó uno de los comandantes, de la fortaleza. Jaican pensó rápidamente… y una idea espantosa le recorrió la cabeza y los sentidos… corrió y sin permiso de nadie se apodero del visor, y su peor miedo se hizo realidad.. un silencio inmenso se hizo en su cabeza y sus labios solo alcanzaron a murmurar con rabia y dolor.. “Cliff”.

– Ahora no hay nada que podamos hacer… no hay manera de informar al consejo de nuestra situación desde acá y no podemos dejar a esta gente sola, dijo Jaican angustiado.

– Hay una manera. – expresó Cendor – Los Oc Tell no demoraran en reagruparse e intentar otra toma de las minas desde sus campamentos, existe un puente de comunicaciones ubicado detrás de las tiendas que establecieron muy cerca de las minas, este usa otro sistema de comunicación, si tan solo logramos llegar ahí e informar al consejo de esto… quizá podríamos crear una distracción…

– Es algo que dudo podamos hacer, estamos acá para traer paz, no para pelear en una guerra… no podemos batallar del lado de uno, además es un plan demasiado arriesgado los pocos soldados que quedan están muriéndose o mal heridos…

– Es la única manera..

[boximg al=derecha txt=]/img/noticias/th/imgfanfic1ki8.jpg[/boximg]Jaican protagonizó un infinito silencio… y luego respiro profundo y firme, alzo la mirada y dijo… “Lo es”. Inmediatamente llamo al gobernador y le explico el plan… sobre la distracción para ganar tiempo y el puente de comunicaciones…

– ¡¡¡¿Quiere que mi pueblo muera para que usted pueda escapar?!!! – Dijo Cromp con tono muy enérgico.

– No es nuestro escape lo que esta en juego, si no que el consejo sepa de la situación acá y envíe ayuda…

– No permitiré arriesgar mi pueblo entero para su cobarde huida, .. Jedi – dijo Cromp muy despectivamente mirándolo de arriba abajo.

Jaican solo lo miro fijamente y dijo..”Como usted quiera”.

La noche caía en Suria y Jaican murmuraba con Cendor en voz baja dentro del pequeño cuarto que les habían asignado, Suma Shi entro al cuarto y dijo “Me mando llamar señor”, Jaican respondió “si, necesitaré tu ayuda Suma Shi”…

A la mañana siguiente un ambiente de resignación se respiraba en aquella fría madrugada, los hombres se sentaban cabizbajos como esperando nada, como si supieran que el final estaba cerca. Cromp salió furibundo de su recamara… “Que hacen todos agrupados” pregunto, nadie le dio respuesta aunque miraron todos asustados la reacción del gobernador.

– Están listos para pelear Gobernador – dijo Jaican saliendo de su habitación

– Como es eso posible, le dije a mis hombres que aguardaríamos hasta un ataque – refuto Cromp

– A veces el que decide es el pueblo señor, y no un solo hombre… Gracias por pasar el mensaje secreto Suma Shi, hiciste un buen trabajo reclutando a los hombres… atacaremos en dos horas.

– Eso es imposible, por que lo escucharían a usted y no a mi, ¿que les a dado usted? Jaican solo admitió serio. “Esperanza”.

El general Shu Mai era un experto en las artes de la guerra, y el mejor guerrero Oc Tell, de apariencia ruda era conocido por su valentía, y pericia en la batalla, y aquella mañana el esperaba cualquier cosa… menos a un encapuchado caminando solo en el desolado paisaje del campamento Oc Tell, “Viene hacia acá” pensó… El encapuchado se detuvo frente a los guardias que le cerraron el paso inmediatamente. “Soy el caballero Jedi Jaican Jinx, me dirijo a usar el puente de comunicaciones detrás de su campamento”, los soldados soltaron una risa burlona, e inmediatamente llamaron a Shu Mai. “Que te hace pensar Jedi que te dejaremos pasar ,¿eh?, ¡Arréstenlo! “ refuto Shu Mai. Jaican solo dio una sonrisa retorcida aun debajo de su capucha roída, y dijo entre dientes, “ No creo que eso sea posible, …General”.

Decenas de hombres aparecieron en lo alto de las montañas, mientras otros mas salían por entre los túneles rocosos de las mismas, un haz de luz azul se alcanzó a ver saliendo de uno de los túneles, empuñado por un hombre q lo sostenía en alto, todo fue silencio por un segundo mientras los Oc Tell no salían del asombro, Cendor grito: “Todos los hombres a mi orden”… , y bajo el brazo, … y un grito desaforado invadió todo el valle, los hombres corrían en busca de los Oc Tell, mientras el general Shu Mai aun con los ojos salidos de sus orbitas grito con todas sus fuerzas: “Avisa a los hombres, ¡es un ataque a traición!”… Rápidamente los guerreros Oc Tell respondieron con otro grito ensordecedor y esta ves mas grave.. la batalla estalló sin mas aviso que el emitido por Shu Mai, y las lanzas de carga, y los blasters comenzaron con una atmósfera de miedo y horror, cobrando sus primeras victimas en ambos bandos. Fue en medio de esta confusión de golpes y gritos, que Jaican aprovecho para soltarse de sus captores e ir en busca del puente, Shu Mai percatándose del Jedi lo siguió, Cendor también notó esto y corrió para interponerse entre el capitán y su destino, pero una banda de Oc Tell ya le llegaban detrás impidiéndole llegar, Shu Mai se dirigió aún corriendo a su capitán y dijo. “capitán Sula, si no regreso en 5 minutos, destruyan el puente”.

La batalla continuaba ferozmente mientras los cuerpos caían tendidos a lo largo del valle con los miembros cercenados y heridas profundas. Shu Mai se tambaleo un poco al subir por el túnel q hacia las veces de entrada al puente de comunicaciones. Ahí encontró a Jaican parado solo frente a una pantalla, sin dudarlo saco su rifle y le asestó un acertado tiro en el brazo. Jaican cayó y dio un corto grito a causa del disparo q se confundió con el bipeo de la pantalla en la que se alcanzó a leer “Transmisión terminada…” Shu Mai furibundo se acerco al caído Jedi dispuesto a asestarle el tiro de gracia, Jaican sintió a la fría punta del rifle llegándole a la frente.

Una voz irrumpió en la sala apuntando en grave tono “El no será una mas de tus victimas Shu Mai”, Jaican aun tendido solo miro con asombro a la inesperada figura y dijo entre dientes..”Gobernador”.

“Vete ahora Jedi , déjanos solos” , dijo el gobernador sin dejar de apuntar la mirada fija a Shu Mai.

Dentro de la batalla el capitán Sula miraba impaciente la salida del túnel al que su general había entrado. Con los ojos perdidos, bajo la mirada, apretó el puño izquierdo, y con el derecho… cumplió sus ordenes… Una gran explosión cegó a todos haciéndolos olvidar su batalla y voltear por el destello de la luz.

Un hombre se acerco mal herido por entre los escombros del puente de comunicaciones; Cendor lo miro y dijo “ Jaican, sabia que estabas bien”.

– ¿Cómo sigue tu brazo? – pregunto Cendor recostándose sobre el asiento de la nave que los enrumbaba a Coruscant

– Mejor – Admitió Jaican, sujetando su cápsula de restauración – Era de esperarse que los Oc Tell emprendieran la retirada después del deceso de Shu Mai, pero eso no evitará que el consejo nos reprenda, era una guerra que jamás debimos pelear, Ahora la nueva republica llevara tropas desde Yubamp y la paz al fin regresara a Suria

– ¿Estas seguro que fue lo mejor? – pregunto Cendor – ¿Es esa la única manera? ¿Sólo se puede conseguir la paz a través de la guerra?

Escrito por Angelus / Imágenes por Sifo Dyas

La Mesa de Greedo

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