Concurso de Fan Fiction 2006: 3er Finalista

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“Esa terrible noche, vi como miles de clones atacaron el templo y a todos dentro de él, no tomaban prisioneros, no hacían preguntas ni daban explicaciones, solo atacaban”.

Tras los últimos acontecimientos, la galaxia finalmente parecía dar un respiro de paz, las noticias que aseguraban la muerte del líder separatista, el conde Dooku, solo eran opacadas por los recientes rumores de la derrota del General Grievous en el lejano mundo Utapau, pero este periodo de paz fue corto para los guardianes de la galaxia, algún extraño acontecimiento cambia la situación para los Jedi que ahora eran tratados como traidores, se perdió el contacto con los que se encontraban en el borde exterior de la galaxia y a los que permanecían en el templo les esperaba algo peor.

Shi’a, una joven padawan humana, se encontraba en la galería de acceso cuando las tropas de la Legión 501 asaltaron el templo, tras la orden de un Jedi superior, ella empezó un largo recorrido a los niveles inferiores con la misión de dar alerta a los maestros que se encontraban en las salas de meditación y entrenamiento, en este trayecto vio alarmada como sus compañeros aprendices de la fuerza se alistaban a defender el templo, también vio como los clones irrumpían por muchos otros accesos aunque en menores números, enfrentaban a maestros Jedi sin miedo a perecer y aunque eran fácilmente vencidos lograban herir a sus rivales, incluso acabar con alguno, las escenas de muerte se encontraban por doquier y para los jóvenes Jedi que no habían presenciado la crudeza de la guerra supuestamente conclusa eran impactantes.

La joven encontró en medio camino a su maestra, Luthien, una mujer de apariencia joven pero reconocida por su sabiduría, esta vez el inquebrantable semblante que siempre mostraba no existía, incluso la joven Shi’a que había depositado su esperanza en esta, sentía un desmoronamiento espiritual al verla tan confundida

– Maestra, los clones…- expreso Shi’a con voz tenue

– Lo sé, están en todo el templo, no sé que ocurrió pero debemos intentar detenerlos, el maestro Windu salió con otros del concejo y no han vuelto-

Aunque la expresión de la Maestra Jedi no inspiraba confianza alguna, esta cambio tras ver a su joven padawan temerosa por todo lo acontecido, intentando mostrar valor cambio a un tono enérgico.

-¡Shi’a!, ve las salas de entrenamiento y cuida a los younlings, iré a ayudar a los demás, no temas, no dudes, nuestra aliada es la Fuerza, ahora ve mi estimada padawan-

Tras esta orden Shi’a levanto la vista que hasta entonces permanecía baja, cruzo miradas con su Maestra y con ánimos renovados se propuso firmemente a cumplir con esta orden, los ojos de Shi’a que expresaban motivación cambiaron de un momento a otro al ver que detrás de su Maestra aparecían varios clones al final del corredor, estos dispararon ráfagas de blasters contra ambas pero la Maestra Luthien encendió rápidamente su sable de luz y deflecto los disparos, la padawan que no sabia como reaccionar solo pudo ocultarse detrás de su maestra. Los clones habían recibido algunos disparos devueltos, aun así insistían firmemente, en un segundo de trágico los disparos se dirigían a ambas al mismo tiempo, la maestra sin pensarlo reflejo el que impactaría contra su joven aprendiz y consecuentemente recibió el otro con el cuerpo, los clones siguieron disparando y la maestra Jedi en lugar de caer se lanzo contra estos en un feroz ataque.

-¡Shi’a, ve con los pequeños!-

Al ver el esfuerzo de su Maestra se volteo y prosiguió con la orden, en su correr giro la cabeza atrás viendo por ultima vez a su Maestra enfrentarse a los clones mientras se cerraba una de las puertas del corredor.

Finalmente Shi’a llego a las salas de meditación, entró a una de ellas, las luces estaban apagadas pero logro distinguir a los niños, eran cinco younlings muy pequeños, habían recibido la orden de no salir de ese cuarto, Shi’a no sabia realmente que hacer allí, solo pudo acercase a ellos y cerrar la puerta esperando por alguien que los rescatase.

Tras varios minutos de espera el temor de los pequeños se incrementaba, la misma padawan no sabia que hacer y empuñaba fuertemente el mango de su sable descargando en este su temor, aun así daba palabras de aliento a los niños en vanos intentos de mantenerlos en calma; inesperadamente varios sonidos de blasters se escuchaban provenientes del pasadizo que daba a aquel cuarto pequeño, también se escuchó el zumbido particular que tiene los sables de luz al agitarse, este sonido llamo la atención de Shi’a, algún Jedi había venido a salvarlos, luego, los sonidos cesaron y la puerta se abrió.

-Shi’a… hermana, ¿estas allí?-

La joven se impresiono inmensamente al oír aquella voz, el Jedi que se encontraba en el umbral era su hermano mayor, a primera vista se notaba que estaba muy maltrecho y cansado, la joven padawan corrió hacia él, este cayo pero fue atrapado por Shi’a.

– Hermano ¿te encuentras bien?-

– Solo cansado, Shi’a debemos huir inmediatamente-

– Pero Ten… ¿son tantos?-

– Mas de los que pensábamos, están en casi todos los niveles y peor aun, los lidera Skywalker- tras esta revelación, el joven Jedi mostraba cierto pesar impregnado de un fuerte sentimiento de odio-

– hermano…-

– debemos de darnos prisa, llevemos a los younglings, el Maestro Nor me espera en el hangar-

El joven Jedi se levanto y avanzo hacia la puerta que se había mantenido abierta todo ese tiempo, apoyado al muro vio un clon herido que levantaba el blaster hacia él, rápidamente encendió su sable y corto ferozmente la mano del clon, en ese momento los pequeños guiados por Shi’a salían del cuarto y vieron aquel acto, sin resentimientos empezaron el camino hacia el hangar.

[boximg al=derecha txt=]/img/noticias/th/fanrzps0.jpg[/boximg]Tras avanzar buena parte del camino por los corredores del templo sin encontrarse a ningún clon, empezaron a sentir una leve sensación de alivio, las esperanzas en todos aumentaban, pero como si algún propósito mayor tuviese que acabar con este momento de sosiego, al llegar a un salón grande que se encontraba camino a la biblioteca principal encontraron a Anakin Skywalker acompañado de media docena de clones, Ten encendió su sable de hoja de luz verde sin notar que el Jedi traidor no había notado la presencia del grupo solo hasta que el sable había sido encendido. Skywalker ordeno a los clones que se encargaran, sin embargo antes de que avanzaran, tres Jedi saltaron hacia los clones atacándolos y un cuarto contra Skywalker, los otros tuvieron éxito en su ataque eliminando a los clones, pero el que había emprendido su ataque contra el Jedi no había tocado suelo, Skywalker lo detuvo en el aire usando la fuerza al mismo tiempo había lanzado su sable de luz encendido al pecho de este, los otros arremetieron contra el traidor, pero fácilmente fueron expulsados con un choque de fuerza que los lanzo contra las paredes del salón, Ten que observaba se lanzo contra el Jedi, este había recuperado su sable del pecho del temerario Jedi y detuvo el ataque hoja con hoja, Ten lanzo varios ataques mas pero todos eran detenidos, Skywalker no decía palabra alguna, solo mostraba una mirada fría, penetrante, Shi’a al ver que su hermano no era rival, también decidió lanzarse al ataque pero antes de encender su arma luminosa apareció ante ella un ser de gran estatura, sus atuendos eran oscuros y mostraba una gran cabellera con varios adornos en esta

-yo me encargo joven Shi’a, tu y tu hermano vayan con los pequeños al hangar, allí encontraran mi nave-

Shi’a se sorprendió al reconocer a aquel personaje, era el Maestro de su hermano, el mítico Maestro Jedi Nor Thalas, tras un instante volteo nuevamente hacia Ten que debería estar a punto de perecer a manos de la hoja de luz de Skywalker, pero en cambio vio al Maestro Jedi bloqueando el ataque dirigido a su alumno.

– Joven Skywalker, puedo notar que finalmente cediste al lado oscuro-

– ¡Tu patético Jedi no me detendrás!-

Tras estas palabras Anakin empujo con el sable a Nor Thalas haciendo espacio para un fiero duelo, Ten se levantaba con ayuda de Shi’a pero contrario a la orden que dio su Maestro a la hermana, encendió su sable nuevamente

– Maestro, déjeme ayudarlo, juntos podremos vencerlo-

– Estimado Ten, mira a tu hermana y a los pequeños, ellos te necesitan en este momento-

– Además serias un estorbo insignificante aprendiz- añadió Skywalker impaciente por medirse ante uno de los más poderosos maestros Jedi

– Ve Ten, tu verdadera pelea aun esta lejos-

– Maestro…-

Shi’a, tomo de la mano a su hermano y llevando a los younglings salieron del salón rápidamente, Ten no pudo seguir con su intención de luchar al lado de su maestro al darse cuenta que su hermana necesitaba de él, en el resto del trayecto mantuvo silencio. Un oscuro duelo inicio en aquel salón protagonizado por dos poderosos poseedores de la Fuerza, fue un gran reto para ambos pero al final solo uno pudo sobrevivir.

En el camino restante al hangar encontraron varios clones, Ten no perdió la firmeza ni la confianza en sus habilidades, por el contrario sus movimientos era mas acertados causa por la que los cinco younlings llegaron salvos al hangar. Allí encontraron a algunos Jedi cuidando el lugar, mas y más clones aparecían cada minuto siendo vencidos con algo de dificultad, Ten preocupado por esta situación pregunto sobre los acontecimientos mientras Shi’a verificaba que los pequeños estuviesen bien, todo parecía ir bien y como informó luego Ten, las naves estaban listas para despegar, pensando que quizás sean los últimos sobrevivientes que llegasen a aquel lugar, los Jedi en su mayoría jóvenes o padawans decidieron partir antes de que mas tropas alcanzasen ese lugar; Shi’a, Ten y dos younlings abordaron una de las naves, los otros se repartieron en 3 naves mas, abrieron las puertas superiores del hangar y despegaron.

-¡Deténganse!- exclamo Ten por el comunicador

La primera nave en partir era un caza con un solo Jedi, al salir fue alcanzada por varios disparos, todos incluidos Shi’a vieron aquel terrible suceso, pero fue ella quien quedó mas impresionada, la pesadilla no terminaba nunca, mas de sus compañeros eran vencidos, Ten mas preocupado por conocer de donde llegaban los disparos aumento la velocidad rápidamente y salió en un instante, los disparos contra su nave se hicieron presentes pero ninguno lo alcanzo, una vez fuera vio que los disparos provenían de dos Gunships Republicanas, ambas lo siguieron pero una de ellas fue alcanzada por los disparos de las dos naves restantes que despegaban con los Jedi, aun así la Gunship ignorando las otras dos empezó a perseguir la nave de Ten y compañía, sobrevolaron el templo en una persecución temeraria, luego descendieron rápidamente por uno de los canales del gran edificio llegando a la entrada principal, con un hábil movimiento ambas naves se elevaron antes de tocar suelo y cuando la Gunship recobro estabilidad tenia enfrente a la nave de los jóvenes Jedi, en ese momento las otras dos naves pilotadas por Jedi hicieron la misma combinación de disparos destruyendo la Gunship cerca de la entrada. Tras esta breve persecución se alejaron del templo.

– ¿Me escuchan?- pregunto Ten

– Acá estamos- respondió una de las naves

– Debemos separarnos, así estaremos más seguros y tendremos mayores posibilidades, no tengo dudas que los puertos estelares están custodiados-

– ¿Pero que haremos?, podemos escapar a algún planeta cercano-

– Las tropas republicanas se encuentran en la mayoría de los planetas cercanos, por ahora debemos escondernos-

– ¿Y donde? en este momento no podemos confiar en nadie-

– Las embajadas, estoy mas que seguro que podremos escondernos allí, el Maestro Nor me lo dijo, lo que haya ocurrido, las embajadas no lo toleraran, nosotros iremos a la embajada Corelliana, ustedes vayan a la embajada de Naboo, cuando tenga un lugar seguro donde ir les llamare allí.

– Esperamos sepas lo que haces, que la Fuerza este con ustedes- las naves dividen sus cursos, mientras se alejan Shi’a que no había hablado desde el templo pregunta a su hermano

– ¿Por que crees que suceda todo esto Ten?-

– No lo sé, pero pronto estaremos a salvo-

La Nave llego rápidamente a la embajada Corelliana donde los esperaba el asistente del embajador, Ten menciono sobre lo sucedido pero el asistente tenia pleno conocimiento de todo, incluso sabia que buscaban esconderse, llevo a los jóvenes Jedi al cuarto de los guardias del lugar, Ten aun con cierta curiosidad se acerco al asistente preguntando él por que los ayudaban, pero el asistente se limito a mencionar que le debía mucho a Nor Thalas, Ten parecía entender, en aquel momento se lamentaba por haber dejado atrás a su Maestro; un guardia entro al cuarto y se dirigió al asistente.

– Su alteza, un grupo de clones pide permiso para revisar el lugar-

– …déjenlos entrar, actúen con naturalidad –

El asistente apresuro a los jóvenes a esconderse en los bajos, pero Shi’a no se encontraba, los clones habían empezado a revisar el lugar y Ten condujo a los dos pequeños a los bajos aun preocupado por su hermana. Shi’a sin saber que los clones se encontraba en la oficina del embajador frente a la gran ventana observando a lo lejos el templo Jedi arder, allí pensaba sobre lo sucedido, su Maestra le había advertido que debía ser firme, pero no podía soportarlo, ¿por qué ocurría esto?, ¿Por qué murieron sus compañeros?, debía ser mas fuerte, sin importar lo que sucediera, por los que se habían unido a la Fuerza, por los que sobrevivieron, por su hermano y por ella misma, empuño firmemente su sable de luz, en aquel momento sintió que alguien se acercaba a la oficina, de dos saltos se apoyo encima el pórtico de la entrada y quedo esperando, un clon con el rango de Comandante ingreso a la oficina, su armadura gris y su andar firme inspiraban temor, pero ella no-tenia mas esas ideas en mente, lo pensó un segundo y tras esto encendió su sable, la hoja era de un color azul intenso al igual que la de su Maestra, con firmeza ataco al clon pero este rodó esquivando por muy poco el ataque, no se dejo sorprender por el movimiento y lanzo varios ataques mas, sin embargo eran esquivados con movimientos muy veloces, no había visto jamás esta clase de movimientos, Shi’a dudaba si era verdad esto, un clon moviéndose a tal velocidad era imposible, extendió la mano y lanzo al clon contra la ventana de la oficina usando sus habilidades en la fuerza, rápidamente volteo hacia la salida intentando escapar, pero encontró a dos clones de la división de asesinos obstruyendo la salida, alzo su sable en contra de ellos pero la sorpresa fue inmensa al darse cuenta que el Comandante clon estaba a sus espaldas y tenia sujeta su mano con el sable de luz, este dirigió la hoja al cuello de la padawan dejándola indefensa, en aquel momento apareció Ten con su sable encendido.

-¡Shi’a!- grito y los dos clones asesinos saltaron hacia él empezando una lucha en el angosto pasadizo, Shi’a aprovecho la distracción para soltarse, así quedo nuevamente dentro de la oficina pero desarmada, lanzo nuevamente un golpe con la fuerza mientras el Comandante corría contra ella, el choque no fue lo suficientemente fuerte y el clon usando el brazo la empujo contra la ventana, la fuerza del impacto se mantenía por lo que el cristal se rompió dejando caer a Shi’a por el inmenso edificio, en aquel momento ella escucho al clon decir algo, realmente no lo escucho, lo leyó en su mente – escapa -, era eso, el Comandante de la armadura gris había dejado escapar a la joven Jedi, Shi’a caía por el edificio pero no verticalmente, el edificio tenia una forma levemente inclinada por lo que usando una gran determinación y la Fuerza logro apoyarse y sujetarse finalmente de una de las ventanas, sin darse cuenta estaba a salvo, pero aun tenia que encontrar a su hermano y escapar de aquella pesadilla que estaba lejos de terminar, ella había logrado lo que muchos Jedi muy hábiles no, ahora era su turno de demostrar por que logro sobrevivir a la interminable noche oscura en la que los Jedi cayeron y la oscuridad tomo su lugar.

Escrito por RZ-1308 / Imágenes por Sifo Dyas

La Mesa de Greedo

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